La jornada de reflexión en Serbia se prolonga casi tres días: desde el cierre de campaña del jueves pasado hasta el cierre de los colegios electorales, a las 20:00 de este domingo, está prohibido pedir el voto. Las elecciones legislativas anticipadas del 25 de octubre se presentan como un duelo entre dos listas principales, mientras otros partidos de la oposición actúan más bien como observadores, salvo que sea necesaria una coalición por falta de mayoría. Por un lado está la Lista Serbia Unida, asociada al liderazgo de Aleksandar Vucic durante casi 15 años; por el otro, la Lista Estudiantil —Los estudiantes ganan—, compuesta por 250 intelectuales, profesores y figuras públicas que representan a universitarios movilizados en los dos últimos años para reclamar un cambio. “Es un referéndum sobre el sistema político de Aleksandar Vucic”, explica desde Belgrado Naim Leo Berisi, director del Instituto de Asuntos Europeos (IEA).
Los colegios abrieron a las 7:00 y la diáspora vota de forma simultánea, por lo que en América las urnas abrieron de madrugada. A las 13:00 había votado el 41,1% del censo registrado; en las legislativas de diciembre de 2023, a esa misma hora había votado el 26,6%, según datos del organismo independiente CRTA (Centro de Investigación, Transparencia y Rendición de Cuentas), una diferencia de 14,5 puntos porcentuales respecto a la vez anterior.
El jueves los estudiantes cerraron la campaña con una concentración en la plaza Slavija de Belgrado que reunió alrededor de 150.000 personas y mostró el lema “Serbia o mafia”, centrado en denuncias de corrupción y clientelismo. Aleksandra, estudiante de Novi Sad, describió por WhatsApp la marcha hasta Belgrado como una experiencia intensa: “La mezcla de emociones durante el recorrido fue increíble. El ambiente de esperanza y apoyo hizo olvidar el cansancio”.
La plaza Slavija de Belgrado durante la concentración estudiantil.
Ese optimismo tiene respaldo en las encuestas, que apuntan a unos resultados muy ajustados por primera vez en años. “Se percibe una gran movilización social”, señala el politólogo Aleksandar Djokic desde Belgrado. El ambiente recuerda, según varios analistas, al que se vivió en 2000, antes de la caída de Milosevic. El movimiento que hoy desafía a Vucic nació en Novi Sad tras un accidente el 1 de noviembre de 2024 en una estación de tren recién renovada, que provocó la muerte de 16 personas y desató protestas por mayor transparencia y responsabilidad, luego convertidas en exigencia de elecciones anticipadas. En septiembre Vucic convocó esos comicios y anunció su candidatura a primer ministro, tras agotar los mandatos presidenciales, en un intercambio de cargos similar al realizado por líderes en otros países.
“La concentración fue profundamente emotiva y nos dejó llenos de esperanza”
Aleksandra, estudiante de Novi Sad
Los estudiantes esperaron a la convocatoria electoral para presentar su lista, elegida asambleariamente en las facultades y mantenida en secreto por motivos de seguridad. La lista funciona de forma representativa y no como el esquema de un partido tradicional: el candidato número uno, el cardiólogo Ilija Srdanovic, no es necesariamente el líder del movimiento ni tiene por qué ser el futuro primer ministro. “Es una respuesta al poder personalista que encarna Vucic”, explica Adnan Cerimagic, del think tank Iniciativa Europea de Estabilidad (ESI) de Berlín.
Cerimagic advierte que la pregunta clave llegará después del domingo, gane o pierda la lista estudiantil: si un movimiento nacido para rechazar liderazgos autoritarios puede convertirse en una plataforma eficaz de gobierno u oposición. En la misma línea, Naim Leo Berisi (IEA) reconoce que los estudiantes han cuestionado exitosamente la cultura política serbia, pero señala dudas sobre liderazgo, rendición de cuentas interna y la política exterior y europea; rechazar un líder único es legítimo, pero evitar una responsabilidad política clara sería problemático.
La campaña no ha estado exenta de tensión. El CRTA, principal observador electoral independiente, informó que hasta el 16 de octubre se registraron 116 incidentes de violencia física y amenazas verbales —una media de unos tres diarios— y advirtió de un aumento del desequilibrio mediático por el control gubernamental sobre medios públicos y privados.
“Los medios afines al Gobierno anuncian el caos y lanzan acusaciones infundadas contra los observadores electorales”
Bozana Opacic, portavoz del CRTA
Opacic añade que, además de detenciones y contramanifestaciones, los observadores han detectado presiones y campañas de descrédito. Según el CRTA, en más de 250 casos se emplearon puestos de trabajo, contratos, ayudas o servicios públicos como forma de coacción, mayoritariamente en empresas e instituciones públicas. También denuncia que altos cargos y medios gubernamentales difunden teorías sobre supuestos planes de desestabilización organizados desde el exterior y cuestionan la credibilidad de observadores internacionales, lo que podría llevar a descartar de entrada las conclusiones independientes sobre las elecciones.
Aleksandar Vucic, ex presidente y candidato a primer ministro, en un mitin en Nis.
“No habíamos visto este nivel de movilización en la historia política reciente. La gente tiene ganas de votar, pero también desconfía de posibles manipulaciones tanto en el proceso como en el recuento”, indica la periodista Sofija Popovic, del medio regional European Western Balkans. Para los analistas, la participación será determinante, especialmente de quienes se han abstenido en años recientes. En las legislativas de diciembre de 2023 votó el 58,8% del censo.
El clima está muy polarizado: la movilización estudiantil aporta energía y esperanza, mientras que la base de Vucic opera con disciplina e inquietud, según expertos. Dusan Dinic, responsable en Serbia de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad, subraya que la posición de Vucic, hasta ahora percibida como incuestionable, se ha visto cuestionada por primera vez en profundidad.
“Existe una convicción cada vez mayor de que, tras 14 años, debe acabar el monopolio de Vucic sobre la toma de decisiones y el control del aparato estatal”
Dusan Dinic, Fundación Friedrich Naumann por la Libertad
Dinic recuerda que, en el último siglo, Serbia (y en parte Yugoslavia) ha estado gobernada por líderes con tendencias autoritarias y que crece el número de ciudadanos que consideran agotado ese modelo. Cerimagic concluye que, sea cual sea el resultado, estas elecciones tendrán consecuencias decisivas para el futuro político de Serbia y su relación con la región y Europa.



