7 de febrero de 2026
Buenos Aires, 28 C

Mujer que filmó la represión en Irán teme salir de su casa

Cuando cayeron latas de gas lacrimógeno entre los manifestantes que llenaban la ancha avenida, la esteticista de 37 años y sus amigas buscaron refugio entre los árboles. Se ocultaron en la oscuridad, apenas iluminadas por las farolas y por pequeños fuegos en la ciudad occidental de Karaj.

En su video se escucharon luego disparos.

“No tengan miedo”, gritó varias veces con la voz quebrada. La multitud respondió al unísono: “No tengan miedo. Estamos todos juntos”.

“¿Están usando balas reales?” exclamó. “¡Sinvergüenzas! ¡Sinvergüenzas!” Otros comenzaron a corear, también se escucharon gritos de “¡Muerte al dictador!”.

Fue un acto de audacia colectiva la noche del 8 de enero, cuando cientos de miles de iraníes salieron a las calles en todo el país. Tras el derramamiento de sangre aquella noche, la esteticista, como muchos otros, se retiró a un aislamiento atemorizado: se mudó con su madre, vive con ansiedad y apenas puede dormir.

Según contó, un manto de miedo se ha instalado en Irán, acompañado de un dolor y una rabia silenciosos.

“Cuando miras a la gente en la calle, parece que estás viendo cadáveres ambulantes, personas sin esperanza de seguir viviendo”, escribió en un mensaje a finales de enero.

Sus videos y mensajes ofrecen un testimonio directo del entusiasmo inicial de los manifestantes y del shock que muchos sintieron tras la represión, la más sangrienta aplicada por la República Islámica. Expresó desesperación y la sensación de haber sido abandonados por la comunidad internacional.

Dijo ver poca esperanza en las conversaciones diplomáticas en curso entre Irán y Estados Unidos y temía que los líderes iraníes resistieran la presión exterior, dejando en vano las muertes ocurridas.

Grupos de monitoreo informan al menos 6.854 fallecidos, en su mayoría los días 8 y 9 de enero, y advierten que la cifra podría ser hasta tres veces mayor. La represión posterior ha sido también sin precedentes: un apagón de internet de un mes ha ocultado en gran medida lo ocurrido, mientras que se reportan más de 50.000 detenciones.

La Associated Press recibió más de una docena de videos y mensajes que la esteticista envió a un pariente en Los Ángeles durante breves ventanas de conexión en el apagón. Ella autorizó la difusión del material.

La AP reservó los nombres de la esteticista y de su pariente por razones de seguridad. Verificó la ubicación y la autenticidad de los videos, que coinciden con rasgos conocidos del área alrededor del Parque Samandehi en Karaj. No fue posible comprobar todos los detalles del relato, pero este concuerda en gran medida con testimonios de otros manifestantes y con informes de grupos de derechos humanos.

Salir a las calles

La esteticista había enfrentado dificultades económicas en un país afectado por décadas de corrupción, mala gestión y sanciones. Sin empleo estable, se dedicó por cuenta propia al trabajo de técnica de uñas para intentar subsistir, según relató su pariente, en contacto frecuente con ella.

Decidió no formar una familia ni tener hijos por los altos costos y la represión que, según dijo, dificultan criar niños en Irán.

Desconfiaba de políticos que se presentaban como moderados o reformistas, pero se sintió impulsada a sumarse a las protestas por la fuerza de un movimiento popular y la posibilidad de cambio.

Participó en las protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, aunque quedó desilusionada por la violencia que siguió a esas movilizaciones, en las que se cree que murieron más de 500 personas y más de 22.000 fueron detenidas.

Con el tiempo, su atención pasó “de salvar al país a salvarse a sí misma”, según su pariente. La familia intentó gestionar su salida del país sin éxito.

Cuando a fines de diciembre estallaron nuevas protestas por la fuerte caída de la moneda, al principio no participó. Pero al ver que apenas podía comprar incluso aceite de cocina —dijo haber ganado el equivalente a 40 dólares ese mes, frente a un promedio anual previo de 300-400— decidió unirse. El 8 de enero salió con amigas a manifestarse.

Los iraníes salieron a las calles el 8 de enero

Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, las manifestaciones tuvieron lugar en al menos 192 ciudades de las 31 provincias, posiblemente las mayores protestas antigubernamentales desde la Revolución de 1979. Las multitudes fueron diversas en clase y condición social.

En los videos de la esteticista se ven manifestantes llenando una avenida principal de Karaj, caminando sin prisa entre los árboles y cantando “Muerte a Jamenei”, en referencia al líder supremo Ali Jamenei.

Algunos manifestantes expresaron apoyo al príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi, que había pedido salir a la calle. Otros encendieron hogueras y formaron círculos de protesta alrededor de ellas.

No está claro cómo se originó la violencia en las imágenes.

Un video muestra a manifestantes frente a una comisaría, con fuego en su interior. Desde allí, según la esteticista, la policía respondió con gas lacrimógeno y perdigones, seguidos rápidamente por munición real.

Ella contó a su pariente haber visto a casi 20 personas baleadas en su entorno inmediato. Los padres de un amigo fallecieron al intentar socorrer a un herido. En otro caso, tras la muerte del padre de una conocida, las autoridades exigieron el pago del equivalente a 4.500 dólares para entregar el cuerpo.

En uno de los videos, un grupo rodea a un manifestante herido con la pierna ensangrentada, buscando desesperadamente cómo detener la hemorragia.

“¿Tienes un pañuelo? ¿Un pañuelo para la cabeza, algo?”, se escucha. Alguien dice: “No podemos ir al hospital”, aparentemente por temor a ser detenidos. Otro insta con urgencia: “Átalo fuerte y asegúralo”.

El gobierno ha reportado más de 3.000 muertos a nivel nacional por la ola de protestas, mientras Jamenei las calificó de “un golpe de Estado”.

“Todos estamos de luto”

Activistas relatan que la noche siguiente los disparos continuaron en Karaj, con francotiradores en los tejados y más fallecidos. La esteticista salió de casa brevemente y regresó sin filmar más.

Desde entonces apenas ha salido.

“Hemos visto tantas escenas horribles de personas muriendo ante nuestros ojos que ahora tenemos miedo de salir de nuestras casas”, escribió.

Teme que las fuerzas de seguridad irrumpan en su edificio; ella y sus vecinos acordaron no abrir a nadie que toque el timbre.

Toma tranquilizantes pero no logra dormir realmente, relató; añadió que quienes habla sufren insomnio por el temor a redadas en cualquier momento.

Una noche a fines de enero salió a retirar dinero que le envió su pariente, pero el banco no tenía efectivo.

Después de años de represión, “siempre seguimos adelante, fuertes”, escribió. “No esta vez”.

“Todos estamos de luto, llenos de ira que ya ni siquiera nos atrevemos a gritar, por miedo a nuestras vidas. Porque no tienen piedad”.

(Con información de AP)

Artículo anterior

River recibe a Tigre en el Monumental: horario, formaciones y TV

Artículo siguiente

Mujer que grabó la represión en Irán teme salir de su casa

Continuar leyendo

Últimas noticias