Este martes se dará a conocer la sentencia contra el denominado Clan Sena, todos declarados culpables por el femicidio de Cecilia Strzyzowski. La audiencia será virtual y está prevista para las 9:00 en la Cámara Segunda en lo Criminal, donde la jueza Dolly Fernández —quien presidió el juicio por jurados populares— procederá a la lectura del veredicto.
Los acusados —Marcela Acuña, César Sena, Emerenciano Sena, Gustavo Obregón, Gustavo Melgarejo y Fabiana González— escucharán sus respectivas penas de forma virtual.
En simultáneo se realizará una marcha pacífica en las inmediaciones de los tribunales, ubicados en Juan B. Justo y San Martín. Gloria Romero, madre de Cecilia, seguirá de cerca la lectura de las penas y espera encontrar algo de paz en medio del dolor que comenzó el 2 de junio de 2023, fecha en la que su hija desapareció.
A fines de noviembre del año pasado, César Sena fue declarado culpable por unanimidad del delito de homicidio doblemente agravado por violencia de género y por el vínculo, en calidad de autor.
El jurado popular consideró a Emerenciano Sena y a Marcela Acuña, padres de César y punteros políticos de la zona, como partícipes necesarios en el crimen.
Obregón, González y Melgarejo, colaboradores de los Sena, fueron hallados culpables de encubrimiento: en los casos de Obregón y González la figura fue agravada, mientras que en el de Melgarejo se trató de encubrimiento simple. La única persona absuelta fue Griselda Reinoso, quien recuperó la libertad al finalizar la audiencia.
En este contexto, se espera que los Sena y Acuña sean condenados a prisión perpetua dada la gravedad del hecho, tipificado como femicidio en el artículo 80 del Código Penal y de acuerdo con el pedido de la Fiscalía.
El femicidio de Cecilia
El hecho que llevó a los acusados al banquillo ocurrió hace casi tres años, cuando Cecilia, de 28 años, fue vista por última vez. La Fiscalía pudo determinar la franja horaria en la que se produjo el femicidio y señaló la habitación de la casa familiar —ubicada en Santa María de Oro al 1400— donde la joven fue asesinada.
Según lo establecido por los fiscales, Cecilia murió entre las 12:16 y las 13:01 del jueves 2 de junio. Esa franja de 45 minutos se reconstruyó a partir del análisis de cámaras de seguridad, registros de antenas de telefonía celular y testimonios recabados durante la investigación.
Las pesquisas indican que Cecilia ingresó a la casa a las 9:15, atraída por la propuesta de construir una nueva vida en Ushuaia, lejos de los Sena. Sin embargo, no salió del inmueble. Tanto César Sena, su pareja, como los padres de él registraron distintos ingresos y egresos de la propiedad.
César entró a la vivienda a las 11:41. En ese momento Cecilia ya estaba dentro. Permanecieron a solas hasta las 12:16, cuando llegaron Emerenciano Sena y Marcela Acuña. No se registraron más movimientos hasta las 13:01, momento en el que el hijo del matrimonio salió solo.
Al abandonar la propiedad a las 13:01 llevaba consigo el teléfono celular de Cecilia, un dato que los investigadores consideran clave, ya que indica que para ese momento la víctima ya había sido asesinada.
“Como existía un plan para matarla, para llevarlo a cabo tenían que estar los tres. Por eso entendemos que se dio entre las 12:16 y las 13:01, cuando estaban en la casa solos los Sena y Cecilia”, explicaron desde la Fiscalía.
El asesinato ocurrió en un sector concreto de la vivienda, señalado en un croquis del domicilio de los Sena. El plano muestra que en la parte delantera hay dos grandes garages, un salón de estar de 5,50 x 3,20 metros, luego tres habitaciones con dos baños y, al fondo, una cocina comedor con un depósito a la izquierda.
El crimen se produjo en la habitación del medio. De ese cuarto se secuestraron la cama y el colchón con manchas de sangre; las pruebas indicaron que el rastro hemático correspondía a sangre humana. El móvil habría sido en parte económico y también la intención de los Sena de evitar la presencia de Cecilia en la vida de César.
A pocos meses de cumplirse un nuevo aniversario de la última vez que Cecilia fue vista con vida, su familia y allegados podrían experimentar hoy un sentimiento de justicia al conocerse las penas que recibirán los responsables de la joven de 28 años que solo quería llevar una vida tranquila junto a su pareja.

