20 de febrero de 2026
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Por qué el dolor crónico dura más en mujeres

El dolor crónico afecta a millones de personas en todo el mundo, pero es más prolongado y frecuente en las mujeres. Un estudio reciente publicado en Science Immunology ofrece una explicación biológica. Investigadores de la Michigan State University (MSU) hallaron que la mayor duración del dolor en mujeres se relaciona con diferencias en la actividad de células inmunitarias reguladas por hormonas, lo que cuestiona la idea de que esta persistencia se debe únicamente a factores psicológicos o a la percepción individual.

El estudio, dirigido por Geoffroy Laumet, profesor asociado de fisiología en MSU, identifica a los monocitos como células clave que liberan la interleucina-10 (IL-10). Esta molécula indica a las neuronas sensoriales que detengan la transmisión de señales de dolor, favoreciendo la recuperación. Los monocitos se activan con mayor intensidad en los hombres, influenciados por niveles más altos de testosterona; en las mujeres la actividad de estos monocitos y la producción de IL-10 son menores, lo que retrasa la resolución del dolor.

“La diferencia en el dolor entre hombres y mujeres tiene una base biológica. No está en la cabeza, ni es una cuestión de carácter: está en el sistema inmunológico”, afirmó Laumet.

Evidencia en humanos y modelos animales

Los resultados se validaron tanto en modelos animales como en humanos. El equipo realizó experimentos con ratones y análisis en personas que sufrieron accidentes automovilísticos; en ambos escenarios los hombres mostraron una mayor cantidad de monocitos productores de IL-10 y una recuperación más rápida. Al bloquear las hormonas masculinas en ratones, la actividad de los monocitos disminuyó y el dolor se prolongó hasta coincidir con los tiempos observados en las hembras.

La colaboración con Sarah Linnsteadt, de la University of North Carolina at Chapel Hill, permitió ampliar el estudio a pacientes humanos y confirmar el mismo patrón de diferencias entre sexos, lo que aporta una nueva perspectiva sobre los mecanismos del dolor persistente.

Un cambio de paradigma en el tratamiento del dolor

Hasta ahora, el diagnóstico y manejo del dolor crónico dependían en gran medida de la percepción subjetiva del paciente, lo que ha llevado a dudas y a la subestimación del dolor, especialmente en las mujeres.

El estudio identifica una causa fisiológica concreta que explica por qué el dolor crónico dura más en las mujeres. “Cuando más mujeres que hombres reportan dolor prolongado, la diferencia suele atribuirse a la percepción. Estos datos muestran que existe una explicación biológica concreta”, señaló el líder del estudio.

Los investigadores emplearon técnicas avanzadas, como la citometría espectral de alta dimensión, para demostrar que la testosterona incrementa la producción de IL-10 en los monocitos. También evaluaron la posibilidad de manipular estos procesos inmunológicos, lo que podría permitir desarrollar tratamientos no opioides que aceleren la resolución del dolor y eviten la cronificación.

“Este estudio demuestra que la resolución del dolor no es un proceso pasivo, sino un proceso activo impulsado por el sistema inmune”, afirmó Laumet.

La investigación, financiada por los National Institutes of Health (NIH) y el Department of Defense de Estados Unidos, abre la puerta a intervenciones personalizadas. El siguiente objetivo es encontrar formas de estimular los monocitos o imitar la señal de IL-10 independientemente de los niveles hormonales, con el fin de acelerar la recuperación y reducir la dependencia de analgésicos convencionales.

Laumet advirtió que desarrollar estos tratamientos llevará tiempo, aunque ya se están explorando compuestos como el resolvin D1, que aumenta la cantidad de monocitos productores de IL-10 y acelera la recuperación en ambos sexos. El hallazgo representa un avance importante en la comprensión de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres en el dolor crónico.

“Este trabajo abre nuevas avenidas para terapias no opioides orientadas a prevenir el dolor crónico antes de que se establezca”, destacó el profesor asociado de fisiología.

Este avance impulsa la investigación de terapias más precisas y equitativas para ambos sexos y contribuye a validar la experiencia de millones de mujeres que conviven con el dolor crónico.

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