22 de febrero de 2026
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Omán confirma que EE. UU. e Irán reanudarán diálogos nucleares en Ginebra

Irán y Estados Unidos se preparan para una nueva ronda de negociaciones nucleares prevista para el jueves en Ginebra, considerada por los participantes como el paso más concreto del proceso diplomático reabierto este año. El canciller iraní, Abás Araqhchi, confirmó que su delegación está preparando una propuesta por escrito que podría entregarse antes de la reunión, mientras que Badr Albusaidi, canciller de Omán y mediador, indicó que las conversaciones retomarán “con un impulso positivo para avanzar hacia la finalización del acuerdo”.

Si se confirma, esta tercera ronda sería la más operativa desde que el diálogo se reanudó en febrero de 2026, tras la ruptura generada por los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Las dos rondas previas, también celebradas en Ginebra los días 6 y 17 de febrero, acordaron según las delegaciones una serie de “principios orientadores”, pero no alcanzaron acuerdos sustantivos. Un funcionario estadounidense describió los resultados de la segunda ronda como “según lo esperado”, según informó Axios.

Araqhchi declaró a la cadena CBS que los negociadores trabajan “en los elementos de un acuerdo y en el borrador del texto” y expresó su esperanza de lograr “una solución diplomática en la que todos salgan ganando”. Añadió que finalizaría la redacción de la propuesta iraní durante el fin de semana, sujeta a la aprobación política en Teherán antes de entregarla a los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Según un alto funcionario estadounidense citado por Axios, Washington espera recibir el documento antes del martes.

El principal punto de discordia sigue siendo el enriquecimiento de uranio. Estados Unidos exige su cese total y el desmantelamiento de instalaciones en Natanz, Fordow e Isfahán. Irán sostiene que, como Estado soberano, tiene derecho a enriquecer uranio, posición que Araqhchi reafirmó: “Como país soberano, tenemos todo el derecho a decidir por nosotros mismos y por nuestra cuenta”. No obstante, Axios indicó que los enviados estadounidenses podrían considerar un “enriquecimiento simbólico” si Teherán demuestra que el plan elimina todas las vías hacia la fabricación de armas nucleares. En conversaciones anteriores, Irán habría ofrecido suspender el enriquecimiento durante tres a cinco años sin aceptar su eliminación definitiva, según el Soufan Center.

En paralelo a la vía diplomática, Araqhchi advirtió que Irán respondería militarmente ante una agresión estadounidense: “Si Estados Unidos nos ataca, tenemos todo el derecho a defendernos (…) tendremos que atacar bases estadounidenses en la región”. La advertencia se produjo mientras Washington desplegaba un segundo grupo de portaaviones en aguas cercanas al golfo Pérsico; el USS Gerald R. Ford se encuentra en el Mediterráneo oriental, un movimiento que analistas y funcionarios interpretan como presión militar deliberada sobre Teherán.

El contexto de la crisis se remonta a la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 —el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)— ordenada por la administración de Donald Trump en 2018. Desde entonces, Irán ha acelerado su programa de enriquecimiento hasta alcanzar un nivel de pureza del 60 %, cifra que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) calificó como la más alta registrada en un país sin armas nucleares declaradas. Los bombardeos de junio de 2025 dañaron instalaciones clave, aunque el alcance exacto de los daños sigue siendo disputado entre Washington y Teherán.

La presión interna sobre el régimen iraní añade otra variable importante. Una ola de protestas a comienzos de enero fue reprimida con violencia, y organizaciones de derechos humanos han reportado miles de fallecidos; las cifras oficiales y las de ONG difieren: el gobierno iraní reconoció 3.117 muertos, mientras que la organización Iran Human Rights elevó la cifra a más de 7.000. La prolongada crisis económica derivada de las sanciones —con una inflación elevada y una moneda fuertemente devaluada— ha incrementado el malestar social y la urgencia de Teherán por conseguir alivio financiero a cambio de concesiones nucleares.

Altos funcionarios estadounidenses citados por Axios han descrito esta ronda como probablemente la última oportunidad diplomática antes de que la administración de Trump autorice una operación militar de gran escala. La negociación del jueves, en caso de celebrarse, determinará si el proceso diplomático cuenta con base suficiente para avanzar o si prevalecerá la lógica de la confrontación.

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