Más de veinte países anunciaron este sábado su disposición a contribuir a los esfuerzos para garantizar el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz, y condenaron con vehemencia las acciones atribuidas al régimen de Irán que han restringido la navegación en esta ruta clave para el suministro energético mundial. En un comunicado conjunto, los firmantes —principalmente países europeos, junto con Emiratos Árabes Unidos y Baréin— destacaron la importancia estratégica del estrecho ante los recientes ataques contra buques e infraestructuras civiles atribuidos a Teherán.
“Expresamos nuestra disposición a contribuir con los esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro a través del Estrecho. Agradecemos el compromiso de las naciones que están participando en la planificación preparatoria”, indicaron los países en el comunicado conjunto.
Asimismo añadieron: “Condenamos en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques comerciales desarmados en el Golfo, los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones de petróleo y gas, y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de las fuerzas iraníes”.
La declaración conjunta fue emitida por los líderes de Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, Chequia, Rumania, Baréin, Lituania y Australia.
El anuncio se produjo después de que el Ejército de Estados Unidos afirmara este sábado que la capacidad de Irán para amenazar el Estrecho de Ormuz se había “reducido” tras el bombardeo esta semana de una instalación subterránea donde, según Washington, se almacenaban misiles de crucero. “No solo destruimos la instalación, sino que también acabamos con sitios de apoyo de inteligencia y repetidores de radar de misiles que se utilizaban para monitorear los movimientos de los barcos”, declaró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, en un mensaje en video publicado en X.
“La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores está reducida como resultado, y no dejaremos de perseguir estos objetivos”, añadió el almirante Cooper.
El viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente a los países europeos de la OTAN por su escasa cooperación militar en la reapertura del Estrecho de Ormuz, calificándolos de “cobardes” y reprochándoles la falta de apoyo pese, según él, a los logros en la contención de Irán: “¡Sin EEUU, la OTAN es un tigre de papel! No quisieron unirse a la lucha para detener a un Irán con armas nucleares. Ahora que esa batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios del petróleo”. También afirmó que la tarea “es tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo. ¡Cobardes, y lo recordaremos!”.
Como parte de la respuesta estadounidense, las fuerzas de EE. UU. incrementaron su presencia militar en la zona, desplegando aviones de ataque A-10, helicópteros Apache y unidades de marines con el objetivo de localizar y neutralizar lanchas rápidas iraníes, drones explosivos y misiles de crucero en el Estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico.
Según fuentes militares, en los últimos días se han destruido o dañado más de 120 embarcaciones iraníes durante los combates. Además, una unidad de respuesta rápida de marines apoya la protección de buques comerciales y el control de islas próximas a la costa sur de Irán, con la intención de garantizar la seguridad en una de las rutas marítimas más concurridas del mundo.
A pesar de los bombardeos y las operaciones internacionales, Irán conserva capacidades ofensivas significativas en la región. Analistas de defensa señalan que “cientos de lanchas” permanecen almacenadas en hangares subterráneos, junto con minas navales y misiles de crucero montados sobre camiones, lo que complica la eliminación total de la amenaza en una franja marítima cuya parte más angosta tiene apenas 39 kilómetros de ancho.
La infraestructura defensiva iraní incluye túneles y posiciones reforzadas en la costa y en islas cercanas, lo que presenta un desafío para las operaciones extranjeras. Experiencias previas con milicias afines, como los hutíes en Yemen —que emplean misiles y drones de ataque— muestran que las campañas prolongadas no han logrado eliminar por completo el riesgo.
Por otro lado, el Parlamento de Irán estudia la posibilidad de imponer peajes a todas las embarcaciones extranjeras que crucen el Estrecho de Ormuz. Si la medida se aprueba, los países dependientes del petróleo y el gas de la región podrían verse obligados a negociar directamente con Teherán, lo que incrementaría el poder de negociación de Irán en el mercado mundial de combustibles.
La interrupción del tránsito por el Estrecho ha provocado un alza en los precios internacionales del petróleo. El crudo llegó a superar los 119 USD por barril antes de estabilizarse en 108,65 USD, con un aumento del 1,2%, según fuentes especializadas. Esta volatilidad afecta a economías de todo el mundo, especialmente a las que dependen de la energía proveniente del golfo Pérsico.
Expertos en política energética advierten sobre una posible “interdependencia forzada”, en la que el abastecimiento y la seguridad energética queden supeditados a las condiciones que imponga Irán. Las nuevas dinámicas en el Estrecho podrían transformar los flujos comerciales y el mapa político de la región, alterando los equilibrios de poder en el mediano plazo.



