La National Gallery de Londres eligió al arquitecto japonés Kengo Kuma para proyectar una nueva ala dedicada al arte moderno y contemporáneo, la mayor transformación arquitectónica en sus 200 años. Este anuncio forma parte del Proyecto Domani, que por primera vez ampliará la colección y los espacios del museo para incorporar obras del siglo XX y XXI.
La elección responde al prestigio internacional de Kuma y al carácter transformador de su propuesta. Con esta ampliación, la National Gallery aspira a convertirse en el único museo centrado en la pintura capaz de mostrar de forma continua la tradición occidental desde sus orígenes hasta la actualidad, un cambio estratégico tras décadas en que la institución evitó adquirir arte posterior a 1900 por un acuerdo con la Tate, lo que abre un nuevo escenario en el mapa cultural británico.
Según The Guardian, la nueva ala se construirá en un solar comprado hace treinta años donde hoy hay un hotel y oficinas. La intervención pretende dotar al museo de instalaciones adecuadas para albergar y exhibir una colección más amplia y diversa de obras posteriores a 1900.
El diseño de Kengo Kuma y el proceso de selección en la National Gallery
La contratación fue el resultado de un concurso internacional con 65 propuestas. Seis estudios llegaron a la preselección, entre ellos oficinas dirigidas por Norman Foster, Renzo Piano, Farshid Moussavi y Annabelle Selldorf.
El jurado concedió la mayor puntuación al proyecto de Kengo Kuma and Associates, en colaboración con BDP y MICA, valorando su calidad ejemplar. John Booth, presidente del consejo de administración y del jurado, elogió ante The Guardian un diseño que “es magnífico por dentro y por fuera” y que respeta las fachadas catalogadas de Grado I y los espacios singulares de la galería.
Booth añadió que el nuevo edificio contribuirá a articular un recorrido entre Leicester Square y Trafalgar Square, creando un espacio público innovador en el centro de Londres. Kuma, autor de obras como el estadio olímpico de Tokio y el V&A Dundee, suma con este encargo un hito más en su trayectoria; sin embargo, su trabajo reciente en Francia despertó controversia pública en torno a una propuesta para el pórtico de una catedral.
La financiación récord y los desafíos económicos del Proyecto Domani
La ampliación se financia mediante una campaña para recaudar 750 millones de libras. Hasta ahora se han asegurado 375 millones, entre ellos las dos mayores donaciones en efectivo registradas para un museo o galería, según The Guardian.
La Crankstart Foundation —de Michael Moritz y Harriet Heyman— y el Julia Rausing Trust aportaron 150 millones de libras cada una. Otros fondos provienen del National Gallery Trust, de John Booth y de donantes anónimos. El dinero se destinará tanto a la adquisición de arte posterior a 1900 como a un fondo de dotación para garantizar la sostenibilidad de la galería.
Pese a estos apoyos, la institución registra un déficit de 8,2 millones de libras, que podría obligar a reducir plantilla, limitar el número de exposiciones, subir las entradas y disminuir los préstamos internacionales de obras.
El impacto institucional y la polémica sobre el futuro de la colección
La ampliación modifica el equilibrio mantenido durante décadas con la Tate, hasta ahora referente en arte moderno y socio implícito en el reparto de responsabilidades. La decisión de incorporar sistemáticamente obra posterior a 1900 marca un nuevo capítulo en la competencia y en la expansión de la colección nacional.
La National Gallery ya afrontó críticas por proyectos de ampliación en el pasado: en 1982 el príncipe Carlos rechazó públicamente la primera propuesta del ala Sainsbury con una frase muy dura. Las controversias recientes en torno a obras de Kuma y la resistencia histórica a cambios arquitectónicos anticipan debates sobre cómo integrar el arte moderno sin comprometer el patrimonio histórico.
El jurado resaltó el equilibrio entre innovación y sensibilidad del proyecto seleccionado. La propuesta incluye un jardín en la azotea y nuevos espacios verdes con la intención de reforzar el papel de la National Gallery en el diálogo entre arte y espacio público y de renovar su presencia urbana con un nuevo emblema arquitectónico en Londres.



