En el sureste de Sicilia, Militello Val di Catania fue elegido como el “Pueblo de los Pueblos” de Italia. Este pequeño municipio de algo más de 6.600 habitantes recibió el reconocimiento de la RAI, que cada año selecciona mediante su programa nacional la localidad que considera más destacada por su belleza y patrimonio.
Con calles empedradas, plazas y un paisaje de colinas verdes, Militello se distingue en el panorama cultural italiano por conservar su historia, sus tradiciones y una gastronomía muy vinculada al territorio.
El premio “Borgo dei Borghi” reconoce la capacidad de Militello para preservar su identidad histórica en su arquitectura y en costumbres vivas. La revista de viajes estadounidense Travel + Leisure señaló: “Hay pocos lugares en Europa tan hermosos como Militello Val di Catania”. Pasear por sus plazas y por balcones de hierro forjado llenos de flores ejemplifica esa apreciación.
La atracción de Militello reside en su estética barroca y en su escala humana. Peppe Mendola, director de la operadora local Essence of Sicily, dijo a Travel + Leisure: “Militello es especial porque es extraordinariamente bello y, sin embargo, sigue estando casi completamente fuera del circuito turístico tradicional”.
Mientras muchos viajeros optan por destinos como Noto, Modica o Ragusa, Militello mantiene un ritmo propio, alejado del turismo masivo.
Qué hace especial a Militello Val di Catania
En la provincia de Catania, Militello destaca por sus palacios y campanarios. El pueblo fue reconstruido tras el terremoto de Sicilia de 1693, un proceso que marcó su carácter barroco y que justificó su inclusión en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2002. La reconstrucción monumental permite que en sus calles convivan elementos de distintas épocas.
Al recorrer Militello se encuentran palacios, conventos, fuentes y torres que cuentan la historia local. Entre los sitios más representativos está la iglesia de Santa Maria la Vetere, situada dentro de un parque arqueológico y considerada el edificio más antiguo del núcleo. Aunque fue reconstruida después del sismo de 1693, su origen remonta a la época normanda sobre restos anteriores.
También es notable la cripta dello Spirito Santo, una capilla funeraria excavada en la roca con nichos señalados por cruces talladas.
En el centro, la Chiesa Madre San Nicolò – Santissimo Salvatore domina el paisaje urbano. Sus plazas y patios silenciosos ofrecen espacios de recogimiento. Los aficionados al barroco pueden visitar el Santuario di Santa Maria La Stella, y quienes busquen vestigios medievales hallarán restos del Castillo Barresi-Branciforte.
Tradiciones, fiestas y conexiones regionales
En agosto se celebra la Festa del Santissimo Salvatore, que incluye procesiones, estatuas, música y fuegos artificiales y moviliza a la comunidad durante varios días. La ubicación de Militello facilita acceder a otros puntos del sur de Sicilia, como las cascadas naturales de Cascate dell’Oxena. El Treno della Ceramica conecta el pueblo con Catania y Caltagirone, atravesando paisajes de olivares y campos.
“Es el tipo de pueblo que te hace preguntarte por qué nadie te habló de él antes”, comentó Peppe Mendola sobre el destino.
La oferta culinaria local aparece en bares y cafeterías donde el desayuno típico incluye la brioche col tuppo acompañada de la granita alla mandorla, preparada con almendras tostadas. Entre los dulces, la cassattelline della zia monaca —pasteles de masa quebrada rellenos de almendras, mermelada, chocolate, licor y especias como clavo y canela— es una muestra de la repostería regional.
Entre los productos característicos se cuentan la mostarda, una jalea de tuna (fruta de la chumbera) dulce y ligeramente picante; la scacciata, un pan plano relleno de verduras, queso, anchoas o salchicha; y productos elaborados con sanguinelli, la naranja roja siciliana.
La experiencia gastronómica se vive en restaurantes familiares, muchos ubicados en patios o salones privados, donde las recetas siguen tradiciones antiguas y muestran la vida local. Entre las opciones recomendadas están Il Vicolo tra i Santi, para cocina casera; Al Cortile – Fuori dal tempo, en un patio discreto; y U Trappitu, instalado en un antiguo molino de aceite y conocido por platos como paccheri alla marinara y atún con costra de pistacho.

