29 de abril de 2026
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Trump ordena a asesores preparar bloqueo prolongado contra Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instruyó a sus asesores a preparar un bloqueo prolongado contra Irán para aumentar la presión económica sobre Teherán y forzar concesiones sobre su programa nuclear, según informaron funcionarios a The Wall Street Journal.

La decisión se consolidó en reuniones recientes, incluida una en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, donde Trump evaluó alternativas y optó por mantener la presión sobre la economía iraní y sus exportaciones de petróleo mediante la interrupción del transporte marítimo hacia y desde sus puertos.

Funcionarios citados por medios estadounidenses señalaron que el mandatario consideró que otras opciones —como reanudar bombardeos o retirarse del conflicto— implicaban riesgos mayores que mantener el bloqueo.

La medida profundizó un conflicto que ya está afectando los precios internacionales de la energía y redujo el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz a niveles mínimos desde el inicio de la guerra.

Desde el alto el fuego del 7 de abril, que dejó en pausa la principal campaña de bombardeos, Trump ha combinado presión militar con intentos diplomáticos, pero mantuvo su exigencia central: el desmantelamiento del programa nuclear iraní.

Según The Wall Street Journal, Trump señaló a sus asesores que la propuesta iraní en tres fases para reabrir el estrecho y dejar las conversaciones nucleares para el final demostraba, en su opinión, que Teherán no negociaba de buena fe.

Por el momento, el presidente aprobó un bloqueo de duración indefinida. En su red social Truth Social afirmó que la medida empuja a Irán hacia un “estado de colapso”.

Un alto funcionario estadounidense afirmó que el bloqueo “está asfixiando visiblemente la economía iraní” y que Irán enfrenta dificultades para almacenar el petróleo que no logra vender, lo que ha motivado nuevos contactos entre el régimen y Washington.

La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, declaró que Estados Unidos cumplió los objetivos militares de la Operación Furia Épica y afirmó que, gracias al bloqueo de los puertos iraníes, Washington tiene “la máxima influencia sobre el régimen”.

Añadió que “el presidente solo aceptará un acuerdo que proteja la seguridad nacional” de Estados Unidos.

No obstante, en la administración crece la percepción de que el conflicto, que ya lleva semanas, podría prolongarse sin una resolución inmediata, ni por vía de un acuerdo nuclear ni por una reanudación abierta de la guerra.

Trump recibe consejos contrapuestos: algunos aliados republicanos, como el senador Lindsey Graham, piden mantener la máxima presión sobre Teherán.

En contraste, sectores empresariales cercanos al presidente advierten sobre el impacto económico de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y sobre los costos políticos que esto podría acarrear de cara a las elecciones de mitad de mandato.

Aunque la propuesta iraní del fin de semana ofrecía una vía de desescalada, Trump y su equipo de seguridad nacional consideraron que aceptarla reduciría la capacidad de Washington para obtener concesiones reales sobre el programa nuclear.

Según fuentes citadas por The Wall Street Journal, el mandatario no está dispuesto a ceder en su demanda de que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio durante 20 años y acepte restricciones posteriores.

Eric Brewer, exanalista sénior sobre Irán en la comunidad de inteligencia estadounidense, comentó que no le sorprende que Trump rechazara el acuerdo, porque a su juicio no aborda lo nuclear.

Brewer agregó que, desde su perspectiva, habría poco sentido en aceptar el acuerdo iraní mientras se espera comprobar si el bloqueo puede causar problemas económicos graves a Teherán.

Las conversaciones previstas entre Estados Unidos e Irán para el fin de semana pasado no se realizaron. Según fuentes, Teherán informó a los mediadores que necesitaba varios días para consultar con el líder supremo, Mojtaba Khamenei, antes de presentar una propuesta revisada.

Los mediadores regionales, sin embargo, mantienen dudas sobre la posibilidad de un avance decisivo en las negociaciones.

Nico Lange, director del Instituto Alemán de Análisis de Riesgos y Seguridad Internacional, resumió la situación señalando que ambas partes parecen creer que el tiempo juega a su favor.

En Washington aumenta la inquietud ante una posible respuesta militar iraní; funcionarios admiten que Teherán podría intentar atacar infraestructura energética regional o activos navales estadounidenses desplegados para mantener el bloqueo.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en Fox News que los sectores más intransigentes de Irán, con una visión apocalíptica, ostentan un poder significativo en ese país, lo que complica una salida diplomática.

Rubio añadió que los negociadores estadounidenses no solo tratan con interlocutores iraníes, sino que estos deben, a su vez, negociar internamente para definir hasta dónde pueden llegar.

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