5 de mayo de 2026
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Fans recrean duelo entre Sherlock Holmes y el profesor Moriarty

Vestidos con trajes victorianos, aficionados a Sherlock Holmes se reunieron en las cataratas de Reichenbach, en Suiza, para recrear el duelo entre el detective y el profesor Moriarty, 135 años después.

Atraídos por la atmósfera de niebla, faroles de gas y tweed que creó el escritor Arthur Conan Doyle, alrededor de 60 miembros de la Sociedad Sherlock Holmes de Londres viajaron a ese lugar emblemático.

La escena corresponde al saliente alto y precario donde, según la historia, Holmes y Moriarty se enfrentaron y cayeron el 4 de mayo de 1891.

El recorrido de tres días del grupo por lugares vinculados a Holmes en Suiza terminó en Meiringen, en la región del Oberland bernés, desde donde tomaron un funicular hasta las cataratas de Reichenbach, que caen 120 metros en una poza más abajo.

Abundaron sombreros, bigotes, vestidos de época y bastones; cada participante interpretó a un personaje distinto de las historias, incluidos el jugador de rugby desaparecido, el rey de Bohemia y la señora Hudson, la casera de Holmes en el 221B de Baker Street.

“Realmente te transforma, solo con ponerte la ropa y encorvarte un poco”, dijo el abogado británico Peter Horrocks, vestido de negro y con sombrero de copa como el siniestro Moriarty, y añadió que la experiencia aporta mucha atmósfera y acerca a los aficionados a la historia.

Doyle mató a su detective en el cuento corto de 1893 El problema final, pero la reacción del público fue tan fuerte que el autor terminó recuperando al personaje, cuyo atractivo perdura hasta hoy.

Lágrimas en los ojos

Con lupa en una mano y pipa en la otra, el escritor y aficionado Philip Porter interpretó a Holmes y elogió el “atractivo único” de los relatos de Doyle: la atmósfera victoriana, el triunfo del bien sobre el mal y personajes memorables que siguen cautivando a los seguidores.

“En la vida real tenemos poco en común, pero nos une el canon de Sherlock Holmes”, comentó.

Al recrear el duelo, Holmes y Moriarty forcejearon hasta adoptar la postura que aparece en la ilustración de Sidney Paget de 1893, en la que ambos parecen precipitarse al vacío.

Después, el doctor Watson pasó por el lugar y sus gritos de “¡Holmes!” resonaron entre las rocas antes de encontrar la carta que el detective le dejó y comprender que su amigo había caído hacia su destino fatal.

“Cuando Watson encontró la nota, sinceramente tenía lágrimas en los ojos. Me pareció muy emotivo”, dijo Helene Vrot, procedente de las cercanías de París, que asistió vestida con la moda de mangas voluminosas de 1895.

“Es una oportunidad para crear recuerdos con personas que tienen la misma mentalidad”, añadió sobre el viaje.

Para JeanMarie Zubia, del estado de Washington, la experiencia supuso “una inmersión total” en la era victoriana. Ella encarnó a Laura Lyons, de El sabueso de los Baskerville, y destacó el disfrute por el trabajo colectivo en torno al detective.

“Es increíble estar rodeada de otros sherlockianos que pueden hablar sin parar sobre lo que me apasiona: los detalles minuciosos de cada historia”, afirmó.

Mi lugar soñado

Un corredor de montaña, empapado en sudor, se detuvo sorprendido al encontrarse con la multitud disfrazada, y la visitante china Kitty —que realizaba su primera peregrinación de aniversario en solitario— se mostró emocionada al ver a los personajes en vivo.

Con el gorro de cazador de Holmes, la fanática de 24 años, estudiante de robótica en la Universidad de Manchester, exclamó: “¡Vaya! ¡Qué suerte encontrarme con el señor Sherlock Holmes, el doctor Watson, el profesor Moriarty y el coronel Moran!”.

“Este es mi lugar soñado. Es hermoso, exactamente como Watson lo describió en su diario”, dijo.

La visita organizada celebró el 75o aniversario de la sociedad londinense, que tiene más de 1.000 miembros.

El coordinador del viaje, Markus Geisser, explicó que casi la mitad de los participantes asistía por primera vez, lo que demuestra que viajar a Suiza con un disfraz victoriano sigue siendo una actividad popular. Vestido como el espía alemán Von Bork, comentó que la sociedad y sus eventos facilitan conocer personas afines y añadió: “en mi caso, conocí a mi esposa”.

Fuente: AFP

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