13 de mayo de 2026
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Los días del clan Sena en la cárcel

El 10 de febrero, tras un juicio por jurado que atrajo la atención en la provincia de Chaco, el clan Sena fue declarado culpable del femicidio de Cecilia Strzyzowski y condenado a prisión perpetua. Tres meses después del veredicto, Emerenciano Sena (61), Marcela Acuña (54) y su hijo César (22) permanecen detenidos y mantienen su versión de inocencia.

“Soy un preso político. Vivo peor que un perro callejero”, escribió el ex dirigente en una carta dirigida a Infobae.

Según fuentes consultadas, tras la autorización judicial para la revinculación familiar, los miembros del clan pueden verse cada 15 días. Además, se comunican diariamente mediante un “teléfono win” proporcionado por el Servicio Penitenciario provincial, con minutos controlados; todas las llamadas quedan registradas en un libro de actas.

Están alojados en unidades separadas. Acuña permanece en la Alcaidía de Mujeres del barrio Don Santiago; Emerenciano está en el Pabellón 5 del Complejo Penitenciario I de Resistencia (Villa Barberán), donde comparte celda con César y con el dirigente social Carlos Barraza.

Quienes mantienen contacto con la familia remarcan el silencio de César. “Está muy cerrado”, relatan. Incluso en los encuentros con sus padres evita hablar sobre lo ocurrido el 2 de junio de 2023 en la vivienda de Santa María de Oro 1400. Marcela afirma que muchas cuestiones se conocieron durante las audiencias probatorias del juicio y que la postura de su hijo no ha cambiado.

La pelea por la domiciliaria

Tras más de dos años detenidos, Marcela y Emerenciano solicitan la prisión domiciliaria, un pedido que presentaron durante el debate oral y que fue rechazado. Fundamentan la solicitud en problemas de salud; según sus declaraciones, ambos arrastran dolencias desde su ingreso al sistema penitenciario, con mayor gravedad en Emerenciano, quien afirma padecer hipertensión, diabetes y cáncer de colon, y recientemente se recuperó de COVID-19.

“Estoy peleando por mi vida y parte de la pelea es solicitar la domiciliaria. Las condiciones generales de la prisión son un desastre. Si no fuera por la ayuda que recibo desde afuera, ya estaría muerto”, escribió Emerenciano.

En los últimos días, su defensor presentó un hábeas corpus ante la jueza Dolly Fernández, titular de la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia. En el escrito, que el propio líder redactó a mano, invocó la Ley 23.098 y denunció “violaciones recurrentes” a sus derechos de acceso a la educación y al trabajo dentro de la unidad penitenciaria, derechos contemplados en la Ley 24.660 de Ejecución Penal.

El texto señala que, pese a reiterados pedidos, la institución no habría brindado respuestas respecto a esos derechos. También cuestiona la alimentación en el penal, denunciando cambios en la dieta que, según sostiene, habrían afectado la calidad y cantidad de las raciones y agravado sus problemas de salud.

Fuentes del entorno indican que Emerenciano quedó afectado anímicamente tras el juicio: esperaba que la verdad lo liberara y sostiene ser un preso político y que no existen pruebas en su contra, según quienes lo acompañan.

Una relación sin etiquetas

En la rutina de Emerenciano aparece una persona clave: Nancy González, exdirectora de la Biblioteca Popular N.o 2 del ex barrio Emerenciano y actual empleada de la Biblioteca Pública Central de Resistencia. Estuvo presente durante las sesiones del juicio, lo visita dos veces por semana y comparte con él un domingo al mes en horario extendido; además, se comunican por teléfono dos veces al día.

Nancy le lleva medicación, comida y libros, y gestiona trámites para facilitar su acceso a la educación y al trabajo dentro del penal. Dice estar gestionando su título secundario para que pueda iniciar una carrera en la Universidad Nacional del Nordeste y planea acompañarlo en la cursada.

En marzo su salida de la Biblioteca Popular del ex barrio Emerenciano generó controversia. Nancy aseguró que fue víctima de una “maniobra” para desplazarla del cargo que había ocupado durante diez años, y denunció agresiones durante el procedimiento, presentando denuncias penales y reclamos ante organismos de Derechos Humanos. Por su parte, medios locales informaron que habría impedido el ingreso de docentes al edificio, situación que derivó en la intervención policial y de la Fiscalía N°10.

Sobre su relación con el ex dirigente, evita definirla con etiquetas: “No quiero ponerle un rótulo a nuestra relación”, afirma. Añade que hoy es la persona que lo acompaña y lo sostiene y que, si lograra la domiciliaria, lo traería a vivir con ella; se define como una mujer soltera que lo describe como “muy bueno y cariñoso”.

¿Y Marcela?

En el caso de Marcela, la visita más frecuente es la de su hermana Patricia Acuña, quien también se encarga de ver a su sobrino. Al igual que Emerenciano, Marcela reclamó el acceso a la educación intramuros y alegó problemas de salud. Recientemente fue trasladada para realizarse una resonancia magnética que no se concretó por problemas vinculados a la obra social.

Según allegados, Marcela conoce la relación entre Emerenciano y Nancy y la habría aceptado porque Nancy también ayuda a César: le lleva libros, comida y cuidó la vacunación contra el dengue el año pasado.

En el plano judicial, Marcela fue la única que cambió de defensa: durante el juicio estuvo representada por la defensora oficial Celeste Ojeda y, en las últimas semanas, asumieron Patricia Samantha Di Benedetto y Guido Borelli. Emerenciano mantiene a Ricardo Osuna como defensor y César a Gabriela Tomljenovic.

Entre los allegados también preocupa la salud mental de César. Marcela asegura que no estaría recibiendo seguimiento psicológico en el centro de detención. Durante el juicio, su defensa solicitó la evaluación por parte de un especialista; según la letrada, César había tomado medicación y recibido tratamiento en el área de salud mental del Hospital Perrando, pero no habría seguimiento ni historia clínica accesible.

Tras la condena, las defensas interpusieron un recurso de casación ante el Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Chaco, que se encuentra en trámite.

El cuerpo de Cecilia Strzyzowski aún no fue hallado.

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