“Para convertirse en disidente en la Eslovaquia de 2026 basta con pensar libremente y con expresar en público una opinión crítica.” Esa frase la pronuncia el escritor eslovaco Michal Hvorecký en Dissident, su primer libro de no ficción publicado en marzo de 2026 por Tropen Verlag en Stuttgart. La cita resume el contexto personal del autor: tras llamar “neofascista” a la ministra de Cultura, fue denunciado por difamación y citado por la policía en un proceso que podía acarrear hasta cinco años de prisión; finalmente fue absuelto en la primavera de 2026.
Dissident, escrito directamente en alemán y no traducido del eslovaco, tiene 160 páginas y surge de la experiencia de un autor que colabora con medios de Alemania, Austria y Suiza. Hvorecký quiso hablar sin intermediarios al público germanoparlante para explicar la situación de Eslovaquia, un país de 5,4 millones de habitantes que, según él, ofrece una advertencia a Europa occidental sobre el avance autoritario bajo el gobierno de Robert Fico.
La distopía que se volvió real
Hvorecký, con un historial en ficción y distopía, describe en este libro una realidad que ya no necesita imaginación: en su cuarto mandato, Fico habría socavado la independencia judicial, recortado la financiación cultural, presionado a los medios y permitido reformas constitucionales por parte de su coalición. El autor interpreta estos hechos como una demostración de la rapidez con que una democracia puede erosionarse desde dentro.
El libro arranca con un saludo a Europa y termina con otra invocación pronunciada en la catedral de San Martín de Bratislava, frases que enmarcan un recorrido histórico que va desde las grandes manifestaciones de 1989 hasta la denuncia penal que enfrentó décadas después. Hvorecký recuerda su primera experiencia cruzando la frontera a los 12 años como su entrada al “mundo libre” y sostiene que ese espacio de libertad está hoy siendo erosionado por el propio gobierno eslovaco.
El caso judicial y su resolución
La denuncia de la ministra Martina Šimkovičová conllevaba una pena de uno a cinco años. La policía rechazó la acusación y la fiscalía desestimó la queja posterior de la ministra. Hvorecký celebró la decisión en sus redes sociales, atribuyendo la resolución también a la documentación presentada por su defensa.
El libro ilustran el desmantelamiento democrático con ejemplos concretos, como un depósito central de arte cuya construcción se paralizó por la implicación de allegados del partido y cambios en los cargos de instituciones culturales: muchas direcciones fueron reemplazadas por familiares, conocidos y personas afines ideológicamente. Un tribunal llegó a dictaminar que la ministra no podía rescindir contratos de subvención por medio de una simple rueda de prensa. Para Hvorecký, la estrategia no consiste tanto en proponer una política cultural concreta como en destruir estructuras democráticas y transparentes que funcionaban desde hace décadas.
La Constitución reescrita y la política del miedo
El 26 de septiembre de 2025, el parlamento aprobó una reforma constitucional con 90 votos a favor sobre 150, alcanzando la mayoría necesaria con apoyos conservadores de la oposición. La reforma reconoció legalmente solo dos sexos, complicó la adopción para parejas no casadas y sometió la educación sexual al consentimiento de los padres; medidas que organizaciones como Amnistía Internacional y el Comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa criticaron.
Hvorecký afirma que la homofobia y la transfobia se han convertido en política de Estado y que estas medidas empujan a personas queer a emigrar hacia países vecinos, acentuando una pérdida continua de población joven y talento. El autor subraya que el problema principal de Eslovaquia no es la inmigración sino la emigración sostenida de ciudadanos que buscan mejores oportunidades en Europa occidental y Estados Unidos.
En entrevistas, Hvorecký resume el clima político con la consigna de la ministra y su partido: “Ahora nos toca a nosotros”, reflejando un cambio de manos en el ejercicio del poder y en la agenda pública.
El “smerismo” como ideología
Una aportación conceptual del libro es la definición del “smerismo”, término con el que Hvorecký describe la ideología asociada al partido Smer de Fico: una mezcla de desconexión con la realidad, prácticas de tipo clientelista y actitudes pro‐Moscú en un contexto internacional de aislamiento de Rusia, además de la negación de la legitimidad de la disidencia interna.
Memoria, disidencia y el siglo XX
El título conecta la resistencia actual con episodios históricos previos: la oposición a los regímenes soviéticos y la resistencia al régimen colaboracionista de Jozef Tiso durante la Segunda Guerra Mundial, responsable de la deportación y muerte de miles de judíos eslovacos. Hvorecký sostiene que las grandes fracturas nacionales (1945, 1948, 1968, 1989) no han sido procesadas colectivamente, lo que facilita la manipulación de la memoria por parte del poder.
También describe una resistencia cultural activa: en 2025 la iniciativa Otvorená kultúra recuperó consignas históricas de la resistencia antinazi y surgieron nuevos medios como 360otka, orientados al periodismo de verificación y modelos de suscripción para proteger la independencia informativa. Según observadores, cada aparición pública de Fico aumentaba las suscripciones a medios libres.
Entre las figuras destacadas como disidentes contemporáneos están la jurista Lucia Berdisová, la periodista Vitalia Bella y la activista trans Liberty Simon. Hvorecký, junto con la artista Ilona Németh, participó en una plataforma informal de apoyo legal a personas procesadas por el régimen.
La recepción y el futuro
Hvorecký contó que escribir en alemán le llevó más tiempo que hacerlo en eslovaco, pero le ofreció perspectiva crítica. Las reacciones en el mundo germanoparlante superaron sus expectativas. Sobre el futuro político, se mostró optimista en clave democrática: confía en que será posible derrotar al gobierno en las urnas y abrir una nueva etapa política.

