En los Premios Gardel se produjo un incidente que puso en evidencia problemas en la organización: distintos periodistas y cronistas denunciaron que se les impidió el acceso a la alfombra roja y a los espacios habituales de cobertura. La queja no se limitó a una sola voz: colegas presentes relataron que, aunque la prensa estaba dentro del salón, la organización decidió mantener fuera a los medios dedicados al espectáculo.
La conductora Sabrina Rojas afirmó que es la tercera vez consecutiva que ocurre esta exclusión y describió la situación como un trato discriminatorio hacia la prensa de espectáculos. Un cronista presente contó que un representante de la organización se expresó de manera poco amable al indicar que los equipos no podían ingresar a la alfombra roja. El periodista Fede Flowers también criticó en redes la decisión, señalando que se valló el ingreso del Coliseo para impedir la entrada y acreditación de los cronistas de espectáculos.
Además del problema de acreditaciones, la noche mostró deficiencias logísticas: algunas figuras debieron atravesar zonas concurridas de fanáticos sin una organización adecuada; entre los casos mencionados fue el de Abel Pintos, quien tuvo que abrirse paso entre el público. No se reportaron en el texto declaraciones oficiales de la organización para explicar lo sucedido.

