28 de mayo de 2026 – 11:27
Además de la subida de la inflación asociada a la guerra en Oriente Medio y a los aranceles aplicados por la administración Trump, una sequía prolongada y la disminución del número de cabezas de ganado podrían presionar aún más los precios en Estados Unidos.
El aumento de la inflación golpeó con fuerza la popularidad de Trump.
Foto: Casa Blanca
La presión desde el agro
El clima tampoco ha sido favorable para los agricultores estadounidenses, que han enfrentado olas de calor récord y episodios de frío extremo. Según los Centros Nacionales de Información Ambiental, Estados Unidos registró el inicio de año más cálido de su historia, con temperaturas en torno a 3 °C por encima del promedio hasta finales de abril. El calor temprano adelantó la floración de algunos cultivos, dejándolos vulnerables a heladas posteriores.
A esto se sumaron fuertes aumentos en los precios de la carne vacuna: en abril subieron 13% interanual, alcanzando un récord de u$s9,64, tras registrarse la menor cantidad de cabezas de ganado en 75 años, afectada por la sequía y por el incremento de los costos de producción.
Además, el precio del tomate se disparó 33% en los últimos dos meses después de que dos tormentas invernales causaran daños generalizados durante la temporada de cultivo en Florida. Al mismo tiempo, los envíos desde México disminuyeron tras la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos.


