Además de ser refugio de especies nativas, el humedal del Parque Finky cumple un papel clave frente a los efectos del cambio climático: absorbe el agua de lluvia y ayuda a regular la temperatura durante las olas de calor. En Lomas de Zamora se impulsa una ordenanza para protegerlo y ponerlo en valor.
El Municipio organizó una jornada en Finky con vecinos y referentes de organizaciones socioambientales para explicar el proyecto y analizar colectivamente estrategias de gestión hídrica, prevención de inundaciones y el mapeo de la biodiversidad autóctona. El encuentro permitió incorporar aportes desde el territorio con el fin de fortalecer la iniciativa antes de su tratamiento legislativo.
La ordenanza propone declarar como “Humedal Protegido Arroyo Galíndez” al sistema hídrico integrado por el humedal y reservorio del Parque Finky, el Canal Santa María y el tramo del arroyo que aún conserva su cauce natural.
Proyecto Humedal Finky
El proyecto busca asegurar políticas de conservación y programas de restauración de largo plazo.
Desde la Secretaría de Ambiente explicaron que la ordenanza articula un eje hídrico, centrado en la función del reservorio y sus beneficios, y un eje de biodiversidad, vinculado a los procesos ecosistémicos derivados de la interacción entre el humedal y las especies que lo habitan. El propósito es preservar la biodiversidad, delimitar usos e intervenciones y garantizar medidas de conservación y restauración a largo plazo.
La iniciativa también reconoce la histórica labor de las organizaciones de la sociedad civil y los vecinos de Temperley y Turdera, que en su momento transformaron un basural a cielo abierto en uno de los espacios públicos locales con mayor biodiversidad y valor comunitario. Próximamente, el proyecto se presentará en el Concejo Deliberante para su debate en comisiones y eventual sanción.
Hacen un censo de árboles en Lomas de Zamora
El Municipio realiza un censo de árboles en distintos barrios para obtener datos precisos sobre cada especie y planificar futuras jornadas de forestación.
En colaboración con la Facultad de Agronomía de la UBA, los equipos relevan árbol por árbol, registrando detalles que permiten generar información sobre el estado de cada ejemplar. Con estos datos se diseña la forestación urbana, priorizando las zonas con mayor necesidad.
El censo ya abarcó calles y espacios públicos de Temperley, Lomas, Banfield, San José, Lamadrid, Parque Barón, Santa Marta, Centenario Budge y Fiorito, y actualmente avanza en Santa Catalina. Las cuadrillas utilizan una aplicación móvil que permite fotografiar y georreferenciar cada árbol y acceder luego a una ficha técnica con datos sobre la especie, altura, antigüedad y otras especificaciones.
Paralelamente, el Municipio continúa con el plan de forestación urbana, organizando plantaciones junto a vecinos e instituciones para mejorar el ambiente y reducir la contaminación.


