El primer ministro Benjamín Netanyahu dijo el viernes que las fuerzas israelíes cruzaron el río Litani en Líbano, a unos 30 kilómetros al norte de la frontera, y afirmó que las operaciones alcanzaron Beirut, el valle de la Bekaa y “todo el frente”, según un video difundido por su despacho.
La declaración ubicó el avance israelí en un punto que tiene importancia militar y política en la campaña contra Hezbollah. Durante una visita a las tropas cerca de la frontera, Netanyahu señaló que las fuerzas habían llegado “hasta el terreno dominante” y que estaban atacando al grupo “de frente”.
La información se difundió mientras el ejército israelí intensificaba la presión sobre el sur del Líbano con nuevas órdenes de evacuación. Las advertencias afectaron a siete localidades y pueblos del sur libanés, entre ellos Ansariyeh, Kharayeb, Chabriha, Sarafand, Aadloun y Baisariyeh, cuyas poblaciones fueron instruidas a desplazarse hacia el norte del río Zahrani.
Israel extendió su ofensiva hasta el Litani
El portavoz militar, coronel Avichay Adraee, dijo que esas advertencias antecedían a ataques aéreos contra Hezbollah y afirmó que el ejército actuaba por “violaciones del acuerdo de alto el fuego” atribuidas a la organización. En un aviso previo, las fuerzas habían dado una orden similar para la aldea de Ain Qana y pedían a sus habitantes que se alejaran al menos un kilómetro.
El jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, confirmó además que las tropas terrestres seguían avanzando en el sur libanés. Tras visitar un puesto militar en el lado libanés del Monte Dov, Zamir afirmó: “Incluso en estos momentos, nuestras fuerzas avanzan y operan”.
El ejército cifró en 7.500 los combatientes abatidos
Zamir describió el daño infligido a Hezbollah como “severo e inédito” y dijo que abarcaba múltiples frentes territoriales. Informó que más de 7.500 miembros del grupo han muerto desde el inicio de la guerra y que 2.500 de ellos fallecieron desde el comienzo de la Operación “Rugido del León”.
Según Israel, la campaña combinó maniobras terrestres y ataques aéreos en el sur del Líbano, en Beirut y en el valle de la Bekaa, con el objetivo declarado de alejar las amenazas contra las comunidades del norte israelí. La cúpula militar señaló que la intención inmediata era crear condiciones para futuros acuerdos desde una posición de fuerza.
Zamir afirmó que ese objetivo guiaba “cada acción y cada decisión” y vinculó los avances militares con la defensa de los asentamientos del norte. Añadió que cada logro adicional reforzaba la seguridad de los residentes y facilitaba al ámbito político mejores condiciones para acuerdos de seguridad futuros.
En la misma declaración, el jefe militar sostuvo que las fuerzas actuaban “de manera precisa y responsable” y que continuarían golpeando al enemigo “en todos los lugares” donde pudieran hacerlo. La cifra de 2.500 muertos quedó asociada a la fase denominada Operación “Rugido del León”.

