El ejército israelí ordenó evacuar siete localidades del sur del Líbano antes de lanzar nuevos ataques, tras el anuncio del primer ministro Benjamin Netanyahu sobre un avance de sus tropas en territorio libanés.
En los últimos días, Israel aumentó sus operaciones aéreas y terrestres en el Líbano con el objetivo de atacar a la milicia Hezbollah, que mantiene vínculos con Irán.
A pesar del aumento de la tensión, mandos militares de Israel y del Líbano se reunieron el viernes en Washington; ese encuentro forma parte de las conversaciones impulsadas por Estados Unidos que buscan incluir el frente libanés en un acuerdo para terminar la guerra en Oriente Medio.
Los bombardeos israelíes del viernes en alrededor de treinta localidades causaron 11 muertos, entre ellos un rescatista, y ocho heridos en la región de Tiro, según el Ministerio de Salud libanés.
El ejército israelí reiteró la orden de evacuación de siete pueblos del sur antes de nuevos ataques, pese a que desde el 17 de abril rige un alto el fuego que no se ha respetado completamente.
Gran parte de esas localidades están ubicadas en las inmediaciones de Nabatiyeh.
Hezbollah informó el viernes de un ataque a tropas israelíes cerca del castillo medieval de Beaufort, en las cercanías de Nabatiyeh, y se adjudicó además varios ataques contra objetivos militares en Israel próximos a la frontera con Líbano.
Inicialmente, Hezbollah enfocó su fuego contra soldados israelíes en el sur; posteriormente intensificó ataques con drones explosivos en el norte de Israel tras la muerte de uno de sus líderes militares en un bombardeo israelí en los suburbios del sur de Beirut el 6 de mayo.
El sábado al amanecer, el ejército israelí informó haber interceptado y destruido varios proyectiles lanzados desde el sur del Líbano; uno de ellos alcanzó territorio israelí sin provocar heridos.
Esta semana Israel declaró gran parte del sur del Líbano como “zona de combate” y Netanyahu afirmó que las fuerzas habían “cruzado el Litani”, un río situado a unos 30 kilómetros de la frontera con Israel.
En este contexto de hostilidades, Líbano e Israel iniciaron en abril negociaciones patrocinadas por Estados Unidos con el objetivo de lograr un acuerdo de seguridad.
Hezbollah, cuyo desarme es una demanda de Israel al gobierno libanés, rechaza cualquier pacto que implique su desmantelamiento.
En Washington, responsables militares israelíes y libaneses celebraron el viernes una reunión que el Pentágono calificó de “constructiva”.
Elbridge Colby, número dos del Pentágono, indicó que esas conversaciones servirán “de base para la parte política”, en referencia a las negociaciones previstas para el 2 y 3 de junio en la capital estadounidense.
El presidente libanés Joseph Aoun expresó al jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, que un alto el fuego es “un primer paso esencial” para avanzar en las negociaciones.
Ese viernes, cientos de personas se concentraron en barrios de la ciudad vieja de Tiro, una zona no incluida en las órdenes de evacuación; muchas de ellas pernoctan en coches o en tiendas de campaña.
Karam Amin, que permanece con su familia en su comercio de ropa en el barrio cristiano, relató que han puesto colchones en el suelo para dormir.
El comerciante describió a Tiro como una ciudad pacífica y turística y dijo que nunca imaginaron atravesar una situación como la actual.
Desde el inicio de la guerra, los bombardeos han provocado 3.355 muertos y más de un millón de desplazados en el Líbano, según las autoridades.

