30 de mayo de 2026
Buenos Aires, 11 C

Linda May Han Oh, ganadora del Grammy, en Buenos Aires

“Argentina tiene una tradición musical muy rica y estoy deseando compartir mi música en Buenos Aires”, dice Linda May Han Oh, contrabajista, compositora y ganadora del Grammy. “Será una de las primeras oportunidades para que el público argentino me vea liderar mi propia banda en vivo, y es muy significativo poder presentar mi obra con un grupo que refleja mi visión artística.”

Nacida en Malasia, criada en Australia y radicada en Nueva York, Linda May Han Oh actuará el lunes 8 y el martes 9 de junio en Bebop Club (Uriarte 1658), con dos funciones cada noche: a las 20:00 y a las 22:30. La acompañarán Fabian Almazan en piano, Greg Ward en saxo alto y Mark Whitfield Jr. en batería. “Estos músicos saben cómo llevar cada concierto al límite”, comenta en su diálogo con Infobae Cultura. Su propuesta busca que el público reconozca “momentos de belleza y asombro” y que también se vea movilizado por la tensión musical que surge de la interacción armónica y rítmica.

La huella de Pat Metheny

—¿Qué aprendiste al compartir escenarios y giras con Pat Metheny?

—Pat Metheny ha sido una gran fuente de inspiración durante muchos años. Tocar en su banda y participar en la grabación de From This Place fue un honor. Me impresionó su atención al detalle tanto en estudio como en vivo, su energía incansable y su constante búsqueda de música bella. Era habitual hacer shows extensos, a veces divididos en dúos, y él siempre permanecía en el escenario durante todo el concierto, tras llegar temprano a los ensayos de sonido.

Tengo recuerdos muy fuertes de Buenos Aires con él. La primera visita fue en 2020, al inicio de la pandemia, un período lleno de incertidumbre. Aunque muchos conciertos se cancelaron, dimos un taller para estudiantes y conocimos músicos locales. Recuerdo caminar por la ciudad en un momento en que el mundo se cerraba; fue preocupante, pero también valioso compartir esa experiencia con gente amable. Cuando volvimos a tocar en 2022, fue muy especial.

Una identidad forjada en tres continentes

—¿De qué manera tus experiencias en Malasia, Australia y Estados Unidos moldearon tu estilo musical?

—Es difícil concretarlo en una sola idea, pero mi tiempo en Nueva York fue determinante. Estudiar y vivir el jazz en el país donde nació me abrió a la comunidad musical estadounidense, de la cual sigo aprendiendo e inspirándome. Esa inmersión fue muy importante para mi crecimiento.

Al mismo tiempo, la formación y los colegas en Perth, Australia Occidental, fueron fundamentales en mi desarrollo. Aunque no crecí escuchando música tradicional china o malaya de forma marcada, ciertos aspectos de mi crianza han influido en quién soy. Además, la escena rock de Australia y mi primera experiencia con el bajo eléctrico fueron claves para acercarme al jazz desde ese instrumento.

El contrabajo como voz propia

—¿Cómo desarrollaste el contrabajo como vehículo de expresión personal y composición, más allá del rol de acompañamiento?

—Históricamente, el bajo cumple un papel de sostén rítmico y armónico, y ese fundamento es valioso. Pero el contrabajo puede asumir muchas otras funciones. Aunque aprecio sus aplicaciones tradicionales, me interesa explorar el instrumento como voz en primer plano que se desplaza entre distintos roles.

Mi música ha evolucionado hacia formas en las que tomo mayor responsabilidad como bajista y compositora: a veces llevo melodías, las doblo o intento cubrir las líneas de bajo mientras introduzco ideas melódicas. Es un desafío que permite crear texturas más ricas e inesperadas.

Lo eterno y lo nuevo en el jazz

—¿Qué aspectos del jazz consideras atemporales y cuáles crees que están evolucionando con más fuerza hoy?

—Para mí, lo atemporal del jazz es la improvisación y la libertad que ésta aporta. La música tuvo desde sus inicios un alma y una pasión que me parecen esenciales preservar, más allá de las corrientes o subgéneros.

Como improvisadora valoro la capacidad de generar algo único en el momento. En un panorama donde mucha música mainstream está prearreglada, es crucial apoyar la música improvisada. Me enorgullece formar parte de una comunidad que valora lo inesperado en el arte y la emoción de una interpretación llena de ideas frescas y sorpresas.

[Fotos: Robyn Twomey/prensa Bebop Club]

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