1 de junio de 2026
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Iglesia cuestiona política migratoria del gobierno

La Iglesia Católica de Argentina intensificó sus críticas hacia el Poder Ejecutivo nacional al cuestionar la actual política migratoria, señalando que ésta «no responde a la acción de un Estado garante de derechos».

Las observaciones se difundieron desde el Encuentro Nacional de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes y llegaron tras las repercusiones por el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana, que generó réplicas en sectores del oficialismo.

El organismo eclesiástico advirtió sobre las consecuencias de la reforma migratoria promovida por la Casa Rosada, sosteniendo que la normativa crea «una situación de vulnerabilidad» para las personas extranjeras radicadas en el país.

Según la Pastoral, la incertidumbre en los procesos de regularización y el cambio de categorías generan un temor constante a la expulsión y dificultan el acceso a derechos fundamentales como el documento de identidad, la salud, la educación y un trabajo digno.

De acuerdo con la Agencia Noticias Argentinas, los representantes eclesiales manifestaron preocupación por el «aumento del rechazo infundado y arbitrario hacia las personas migrantes en la frontera», así como por operativos de control migratorio que, según señalaron, parecen responder más a una estrategia de comunicación política que a la protección de derechos.

Los prelados remarcaron además que, en un contexto social complejo, el acceso a un empleo digno es cada vez más difícil para amplios sectores y que aumenta la dificultad para obtener servicios de salud de calidad, situación que resulta especialmente grave para las personas con discapacidad.

La Pastoral puso énfasis en las problemáticas laborales de quienes se desplazan a los principales polos productivos del país —como las zonas de explotación de hidrocarburos no convencionales o el sector portuario— en busca de trabajo rápido, y denunció que en esos destinos muchos trabajadores enfrentan ambientes hostiles y están expuestos a distintos tipos de abusos.

Frente a esta realidad, el sector eclesiástico asumió el compromiso de seguir desarrollando planes de atención pastoral para las familias migrantes, con la intención de que las comunidades sean espacios integrales que protejan la dignidad humana y promuevan una «cultura del encuentro» en lugar de la exclusión. Señalaron la importancia de reconocer al migrante no como una carga, sino como una persona con aportes que enriquecen a la comunidad.

En paralelo al documento de la Pastoral, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, volvió a pedir respeto por la diversidad en una misa en la Catedral Metropolitana.

En su homilía instó a rezar por la ciudad de Buenos Aires y por el país para aprender a vivir en comunión, como una gran familia que respete la diversidad y practique el diálogo. Recordó que las personas fueron creadas a imagen y semejanza de Dios y que el testimonio cristiano debe anunciar un Dios que ama y une a las personas como hermanos.

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