Fuerzas rusas lanzaron 293 drones de largo alcance y un misil balístico Iskander-M contra territorio ucraniano entre la tarde del miércoles y la madrugada del jueves, en uno de los ataques más intensos de las últimas semanas. En paralelo, el Kremlin aprovechó el Foro Económico Internacional de San Petersburgo para presionar por la reactivación del suministro de energía rusa a Europa.
Según la Fuerza Aérea de Ucrania, de los 293 aparatos lanzados, 264 fueron neutralizados por las defensas aéreas sobre regiones del norte, este y sur del país. Otros 24 drones y el misil balístico lograron impactar en once ubicaciones no detalladas. Fragmentos de drones abatidos cayeron en doce lugares adicionales y, al momento del informe, varios aparatos continuaban sobrevolando territorio ucraniano.
Simultáneamente, ataques ucranianos en la península anexionada de Crimea causaron cuatro muertos después de que un dron impactara un tren de cercanías que iba de Azovski a Kerch, informó el líder prorruso regional Serguéi Axiónov. En la madrugada había reportado previamente tres fallecidos y siete heridos en ataques anteriores sobre la península.
La compañía ferroviaria Grand Service Express suspendió el servicio por la amenaza de drones y aplazó 13 trenes, mientras que el operador de cercanías Yúzhnaya Prígorodnaya Passazhirskaya Kompania canceló todas sus rutas. El gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvozháev, afirmó que las defensas antiaéreas rusas abatieron cerca de veinte drones en tres barrios de la ciudad portuaria, sede de la Flota del Mar Negro. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 272 drones ucranianos sobre diez regiones rusas, Crimea y los mares Negro y de Azov.
El Kremlin: Europa necesita el petróleo y el gas rusos
En medio de ese contexto bélico, el enviado económico del Kremlin, Kirill Dmitriev, utilizó el foro de San Petersburgo para advertir que Europa requeriría petróleo y gas rusos para enfrentar la crisis energética derivada de la inestabilidad en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz.
“El mundo está al borde de una crisis energética muy grave por la inestabilidad en Medio Oriente“, declaró Dmitriev a la AFP en los márgenes del foro, y agregó que para que Europa supere esa crisis sería necesario restablecer los flujos de petróleo y gas rusos y explorar “opciones de asociación con Rusia”.
La posición del Kremlin llega en un momento en que la crisis energética global empieza a debilitar la unidad europea sobre las sanciones. El aumento de precios vinculado al conflicto en Oriente Medio y al cierre del Estrecho de Ormuz llevó a algunos países, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido, a flexibilizar ciertas restricciones al petróleo ruso. Analistas señalan que la UE importó más gas natural licuado (GNL) ruso en el primer trimestre de 2026 que en cualquier periodo desde 2022, situando a Rusia como el segundo mayor proveedor del bloque.
La UE se mantiene firme y acelera al ingreso de Ucrania
Aun así, Bruselas mantiene una postura contundente: la UE planea prohibir las importaciones de GNL ruso a partir del próximo año y descarta suavizar las sanciones vigentes. La alta representante de la UE, Kaja Kallas, afirmó desde Bruselas que “hasta ahora no hemos visto voluntad por parte de Rusia para negociar” el fin de la guerra en Ucrania y pidió aumentar la presión sobre Moscú.
Al inicio del conflicto en Oriente Medio, el presidente ruso Vladimir Putin ofreció suministrar petróleo y gas a países europeos si estos aceptaban una “cooperación duradera y estable” con Moscú, una condición que Bruselas rechazó por vincular el suministro a un acercamiento político.
En contraste con las demandas del Kremlin, la UE dio el miércoles un paso importante: los representantes de los 27 países dieron luz verde preliminar en Bruselas para abrir un primer paquete de capítulos de negociación de adhesión con Ucrania y Moldavia, bloqueados hasta ahora por el veto de Hungría. El avance fue posible tras un cambio de gobierno en Budapest; el nuevo primer ministro, Peter Magyar, de corte proeuropeo, dijo que levantaría el veto después de alcanzar un acuerdo con Kiev sobre los derechos de la minoría húngara en Ucrania. Fuentes diplomáticas indican que la reanudación formal de las negociaciones podría concretarse la próxima semana en una reunión ministerial en Luxemburgo.
Desde el inicio de la guerra en 2022, Rusia ha orientado gran parte de sus exportaciones energéticas hacia China e India, a menudo vendiendo a precios por debajo de los niveles de referencia internacionales. El foro de San Petersburgo, que se extenderá hasta el 6 de junio, sirve a Moscú para proyectar una imagen de normalidad económica y atraer inversores, pese a que los efectos de los ataques con drones aún son visibles en el horizonte de la ciudad.

