Marcos Giles y Angela Torres, una pareja conocida por su relación iniciada en entornos digitales, se vieron involucrados en la difusión de mensajes privados tras un error durante una transmisión en vivo. Mientras Giles transmitía desde su casa, abrió accidentalmente una ventana de WhatsApp en la que se veía el chat con Angela. Aunque la apertura fue breve, alguien retrocedió la barra de reproducción de YouTube, capturó las conversaciones y publicó las imágenes en Twitter.
Las capturas muestran una conversación en la que se perciben tensiones por la distancia y la falta de encuentros personales. Giles envió audios largos; Angela le respondió expresando tristeza porque, según ella, pasó todo el mes sola y esperaba que él al menos pasara una noche a dormir con ella. En el texto señala que entiende y respeta el trabajo de él, pero considera que en un mes uno puede organizarse. En otro tramo de la charla, ella escribe que “no lo siento tan así como vos decís” y propone “nos llamamos si te parece”. Más adelante comenta que acaba de salir del gimnasio y menciona a alguien llamado Santi en un mensaje breve.
El incidente puso en evidencia diferencias en la forma de comunicarse y la falta de contacto físico en la pareja, y generó debate público a partir de la difusión no autorizada de sus mensajes.


