16 de julio de 2026
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Mujeres de Lomas: el canto como encuentro

Al terminar el aislamiento y volver los encuentros presenciales tras la pandemia, muchas personas redescubrieron el valor de compartir en comunidad. De ese impulso surgió una iniciativa que, con el tiempo, se transformó en algo más que un espacio para cantar: un lugar en Lomas de Zamora donde mujeres se reúnen, se escuchan y se acompañan.

Mujerío nació en 2021 cuando la cantante y docente Micaela Sancho reanudó las actividades presenciales. La necesidad de volver a la vida grupal dio origen a una propuesta que combina música, aprendizaje y vínculos personales.

Sancho recuerda que había muchas ganas de encontrarse y de generar espacios colectivos entre mujeres. Al principio se dedicaron a cantar y compartir canciones; con el tiempo se formaron amistades y se vivieron momentos significativos.

El grupo creció como un espacio donde las voces se conectan tanto musicalmente como a través de las historias personales. Mujeres de distintas edades y trayectorias, desde jóvenes de alrededor de 20 años hasta otras de 60 o 70, participan de los ensayos, los aprendizajes y las presentaciones.

Para la docente, la diversidad etaria no resulta una barrera en la práctica: cada participante aporta su bagaje y, cuanto más variado es ese aporte, más enriquecedor y disfrutable es el proceso.

La confianza de cantar junto a otras

Mujerío no funciona como un espacio selectivo ni exige experiencia previa. Algunas llegan con formación en canto o coro y otras se acercan por primera vez a una práctica musical. El material y la organización de las actividades están pensados para que todas puedan participar y aprender.

La propuesta también pone énfasis en las presentaciones en vivo y en generar el coraje necesario para subirse a un escenario. Esa valentía nace, en gran parte, del apoyo colectivo: el grupo, descrito por Sancho como muy afectuoso, acoge y acompaña especialmente a las integrantes nuevas.

Un primer encuentro para conocer cada voz

La entrevista inicial no es una audición ni una evaluación, sino un primer encuentro para conocerse. Sirve para escuchar la voz y la historia de cada persona, y para conversar sobre su proceso vocal y su forma de cantar.

Según Micaela, ese espacio individual facilita la vinculación antes de integrarse al ensayo colectivo; permite dialogar con calma y preparar la llegada al grupo grande.

Voces femeninas que recorren distintas historias

El nombre Mujerío pretende reunir distintas voces femeninas de la música popular, abarcando canciones interpretadas por mujeres de diversas latitudes, estilos y géneros.

“Somos muchas las voces en alto”, sintetiza la presentación del proyecto, que también rescata una frase de Alejandra Pizarnik sobre la fuerza de los lazos entre mujeres: “Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y corazón guerrero”.

Micaela explica que su intención es ofrecer un espacio donde cada mujer se sienta cómoda, se divierta, conecte con su voz y cante con amigas. Para ella, cantar en grupo puede ser una experiencia inspiradora, sanadora y liberadora, que habilita a sentir y expresar la propia voz con fuerza.

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