16 de julio de 2026
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John Carmack analiza el declive de id Software y la competencia en videojuegos

John Carmack, cofundador y exlíder técnico de id Software, se pronunció sobre los despidos masivos que han afectado a la desarrolladora responsable de franquicias como DOOM y Quake. Tras la decisión de Microsoft de reducir en más de un 70 % la plantilla de id Software, Carmack adoptó una postura realista, destacando que los videojuegos no solo deben gustar al público, sino también obtener resultados de ventas en un contexto de mayor competencia dentro del entretenimiento digital.

Un episodio crítico en la historia de id Software

La salida de más del 70 % del personal representa uno de los episodios más duros en la trayectoria de id Software. Esta reducción formó parte de una reestructuración más amplia en Xbox que afectó a varios estudios adquiridos tras la compra de ZeniMax en 2020. Figuras como John Romero expresaron su inquietud. Carmack reconoció que su confianza inicial en la gestión de Microsoft fue excesiva: pensó que la compañía manejaría bien la marca, pero ahora muestra su decepción por los resultados.

En sus redes sociales, Carmack dijo lamentar lo ocurrido, aunque no siente ira ni indignación. Sin acceso a los datos financieros, sospecha que id Software constituía un negocio marginal para Microsoft. Con ello expresó tanto la gravedad del impacto como la aceptación de que las decisiones en la industria responden en última instancia a criterios comerciales más que a la nostalgia o al aprecio de los aficionados.

Evolución del mercado y nuevas formas de consumo

Carmack situó lo sucedido en el marco de la transformación del mercado de videojuegos. Explicó que los estudios compiten por el dinero y el tiempo libre de los usuarios en un entorno de intensa rivalidad. La expansión de las plataformas móviles, los servicios de streaming y otras opciones de entretenimiento obliga a los desarrolladores a innovar y a captar y mantener audiencias frente a competidores de distintos sectores.

Según Carmack, modelos como el streaming y las aplicaciones móviles han aumentado la presión sobre los estudios tradicionales y les exigen revisar tanto su oferta como sus modelos de negocio. Citando datos públicos de Microsoft, indicó que ingresos de éxitos como Minecraft han servido para sostener estudios menos rentables, situación que habría influido en la decisión respecto a id Software. En definitiva, la capacidad de generar resultados financieros sostenibles pesa más que el reconocimiento de marca o el respaldo de la comunidad a la hora de decidir la continuidad de equipos creativos.

Reflexión sobre la gestión y las alternativas posibles

Carmack admite que puede haber errores de gestión, pero advierte contra atribuir toda la responsabilidad sin información concreta. No considera apropiado asumir por defecto incompetencia de los ejecutivos y afirma no ver una estrategia obvia que hubiera permito duplicar los ingresos de los títulos de id Software.

Plantea dudas sobre posibles alternativas que podrían haber cambiado el rumbo: si una política de precios distinta habría funcionado, si la diversificación de productos o una mayor búsqueda de atractivo general se podrían haber logrado sin perder a los seguidores tradicionales, o si es viable desarrollar títulos de alto perfil de manera más eficiente y económica hoy en día. Carmack reconoce que, incluso para él, resulta difícil predecir el éxito de estas opciones, subrayando la incertidumbre del sector.

Consecuencias para empleados, comunidad y la herencia cultural de id Software

Los despidos no solo afectan a los empleados, sino que también ponen en duda la viabilidad a largo plazo de motores icónicos como Id Tech y la identidad original del estudio. Según diversas fuentes, id Software podría pasar a un rol secundario dentro de Microsoft, alejándose de su histórica función innovadora en el desarrollo de shooters en primera persona.

En la comunidad de jugadores y entre desarrolladores, la noticia ha generado preocupación sobre el futuro de los títulos más emblemáticos del estudio y sobre el destino de otros equipos en grandes corporaciones. Para muchos, el caso de id Software evidencia una tendencia de consolidación y recorte que prioriza productos con altos volúmenes de ventas y reduce las oportunidades de experimentación y de mantener una identidad propia en la industria.

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