18 de marzo de 2026
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Ellidaey: la casa más solitaria del mundo

En una de las naciones más aisladas del mundo, donde el paisaje se funde con el horizonte, una pequeña construcción blanca ha atraído la atención internacional. Conocida como “la casa más solitaria del mundo”, está en la remota isla de Ellidaey, a unos ocho kilómetros al sur de la costa de Islandia, y se ha vuelto un fenómeno viral.

No solo aparece con frecuencia en videos y publicaciones que circulan por redes sociales, sino que también despierta la curiosidad de viajeros dispuestos a afrontar el aislamiento y las condiciones climatológicas para visitarla.

Lo que comenzó como una simple imagen difundida en internet se convirtió en un imán para aventureros y aficionados al misterio. La cabaña, de apariencia modesta y rodeada únicamente por praderas, destaca por su soledad y alimenta diversas historias y teorías sobre su origen y uso.

La casa más solitaria en el planeta

Ubicada en el archipiélago de Vestmannaeyjar, la llamada “casa más solitaria del mundo” se alza sobre un montículo rocoso, rodeada por el océano Atlántico y expuesta a fuertes vientos del norte. La isla se encuentra a unos ocho kilómetros de la costa sur de Islandia y tiene una superficie aproximada de 45 hectáreas, similar en tamaño a la Ciudad del Vaticano.

El paisaje de Ellidaey incluye acantilados escarpados, laderas cubiertas de pasto y suelos rocosos. Es una de las 18 islas volcánicas del archipiélago, formadas por erupciones ocurridas en los últimos 12.000 años. Hoy está deshabitada salvo por colonias de frailecillos y la presencia de esta única construcción blanca, junto con un pequeño almacén cercano.

Desde la casa se divisa el océano y otras islas del archipiélago. La más cercana es Bjarnarey, a menos de un kilómetro y medio, donde también hay una pequeña cabaña. El asentamiento permanente más próximo es Heimaey, a poco más de tres kilómetros, donde se ubica el pueblo de Vestmannaeyjabær, con unos 4.400 habitantes.

La localización de la casa acentúa su dificultad de acceso y la sensación de aislamiento. La isla no cuenta con muelles ni puertos, por lo que los visitantes deben desembarcar en la orilla y escalar los acantilados con sus provisiones. La vivienda, construida sobre un terreno elevado, contrasta por su color blanco con el verde de la vegetación y el azul del Atlántico.

La casa y su entorno han sido descritos como un espacio casi ajeno al tiempo, dominado por la vida marina y con escasa intervención humana, más allá de visitas puntuales y del trabajo de la asociación que la mantiene.

Uno de los rumores más persistentes asegura que la casa fue levantada por un multimillonario aficionado a la supervivencia que buscaba un refugio para un posible apocalipsis zombi, según recogió All That Interesting. No obstante, no hay pruebas que respalden esa versión, que parece más producto de la imaginación colectiva que de hechos verificables.

Otra teoría viral relaciona la propiedad con la cantante islandesa Björk. Muchos pensaron que ella era la propietaria o que le habían regalado la isla.

Ese rumor se originó en el año 2000, cuando el entonces primer ministro de Islandia, David Oddsson, ofreció a Björk el uso exclusivo de una isla deshabitada llamada Ellidaey como reconocimiento por su contribución cultural.

Sin embargo, la isla a la que se refería Oddsson está en el oeste de Islandia, a más de 160 kilómetros de la cabaña que se hizo viral. Björk rechazó la oferta porque no quería que una posible residencia atrajera turistas.

Cuál es el uso real de la casa y cómo se accede

Contrario a las historias que la asocian con millonarios o excéntricos, la realidad es mucho más humilde. La vivienda fue construida en 1953 por la Asociación de Caza de Ellidaey como refugio para las expediciones dedicadas a la captura de frailecillos, aves marinas muy abundantes en la zona.

Conocida también como Ball House, la cabaña fue diseñada para ofrecer abrigo y cierta comodidad a los cazadores durante sus estancias. Dispone de una pequeña cocina a gas, baño, sala en la planta baja y una habitación con camas en el piso superior. Visitantes recientes describen un interior con fotos familiares y objetos sencillos, acorde con un uso colectivo y funcional. Además hay un pequeño almacén y una sauna, en línea con costumbres nórdicas.

Durante décadas, la caza de frailecillos (aves de plumaje negro y blanco con pico anaranjado) fue una actividad importante para los miembros de la asociación, que se reunían en la isla en temporada de anidación.

Aunque en años recientes la caza ha disminuido y no hay evidencia clara de que la casa se utilice con la misma frecuencia, la propiedad sigue bajo el cuidado de la asociación, que se ocupa de su conservación.

El acceso presenta varios retos: solo es posible por mar, sin muelles ni puertos. Los desembarcos se hacen en botes en la orilla y requieren ascensos por senderos rocosos y acantilados. A pesar del interés público, el turismo en Ellidaey permanece limitado.

La isla está protegida como parte del patrimonio natural de Islandia, y su estatus de conservación restringe la afluencia para preservar el entorno y la singular construcción. La Asociación de Caza administra el mantenimiento de la cabaña y vela por que la actividad humana no perturbe el frágil equilibrio ecológico.

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