24 de abril de 2026
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Costos y organización de las fiestas con drogas, sexo y deportistas que desataron un escándalo

La investigación de la Fiscalía de Milán reveló que un sistema de fiestas privadas que involucraba a futbolistas internacionales y modelos manejaba reservas por miles de euros, y que aproximadamente la mitad de lo recaudado quedaba en manos de la organización.

Según documentos judiciales citados por el diario Gazzetta dello Sport, los investigadores identificaron una red que organizaba encuentros exclusivos en locales de lujo, donde la oferta de privacidad y servicios a medida justificaba tarifas elevadas dirigidas a deportistas, celebridades y empresarios de alto poder adquisitivo.

Las constancias judiciales indican que los paquetes variaban según el nivel de exclusividad: se elegía primero el local nocturno, luego el tipo de mesa y finalmente las modelos o acompañantes, cada elemento con un precio específico. Una mesa para cinco personas podía costar hasta 10.000 euros, incluyendo la presencia de acompañantes y la celebración completa.

Por actividades adicionales posteriores al evento se exigían pagos extra. La investigación señala que la organización aprovechaba la asistencia de futbolistas como reclamo para atraer clientes, además del boca a boca en esos círculos. No todos los deportistas habrían solicitado los mismos servicios: las reclutadoras informaron que las prestaciones variaban desde compañía discreta hasta encuentros sexuales en hoteles u otros espacios privados.

La estructura contaba con alrededor de un centenar de mujeres, en su mayoría jóvenes italianas y extranjeras, algunas registradas como estudiantes y mantenidas por sus familias, captadas mediante catálogos que incluían fotografía, perfil de Instagram y tarifas. Varias aceptaban actuar como “chicas imagen” en las fiestas con la posibilidad de ofertas de trabajo adicional remunerado.

Una denunciante relató ante el rotativo que la organización entregaba sobres con dinero en efectivo a las participantes según la actividad, el lugar de permanencia o el alojamiento proporcionado. El pago oscilaba entre 70 y 100 euros por noche en la denominada “habitación de Cinisello”, cantidades que, en todos los casos, resultaban reducidas frente a la recaudación: la mitad o más de los pagos de los clientes quedaba en manos de los organizadores, la pareja Buttini-Ronchi. En un caso citado, una joven colombiana en 2022 fue obligada a mantener relaciones sexuales con un futbolista a cambio de 1.000 euros, de los cuales recibió menos de la mitad.

La empresa que hacía de fachada, MADE Luxury Concierge, se presentaba en su sitio web como “la máxima expresión de hospitalidad exclusiva y servicios de lujo a medida en Milán”, ofreciendo una cartera de villas y apartamentos exclusivos y “experiencias personalizadas” para clientes de alto nivel.

La promoción incluía chefs y chóferes privados, compras a medida, organización de eventos y la promesa de trato VIP en ámbitos como clubes conocidos (JUSTME MILANO, Pineta Milano, Tuya y Voya) y la reserva de espacios exclusivos en otros destinos, como JustMe Lake Garda.

Entre los atletas vinculados por la investigación aparecen Dean Huijsen (Real Madrid), Víctor Osimhen (Galatasaray, ex Napoli), Luca Pellegrini y Matteo Cancellieri (Lazio), Alessandro Buongiorno (Napoli y selección italiana), Samuele Ricci (Milan AC) y Daniel Maldini. Por la sensibilidad del caso, la jueza decidió mantener en reserva los nombres de los clientes y no precisó qué servicios habrían contratado los futbolistas.

Uno de los dueños, Emanuele Buttini, aparece fotografiado con figuras como el velocista Usain Bolt y el exfutbolista Wayne Rooney. Según escuchas incorporadas a la investigación, la red también habría contactado a un piloto de Fórmula 1 tras detectarse su acceso a una modelo brasileña gestionada por la agencia.

La logística, según los registros judiciales, era coordinada por colaboradores de la pareja Buttini-Ronchi, quienes organizaban los traslados, la asignación de modelos y la entrega de cualquier adicional solicitado por los asistentes, incluidas sustancias recreativas como la llamada “droga de la risa”. Las comunicaciones incautadas muestran respuestas rápidas a ese tipo de demandas en ambientes nocturnos exclusivos.

El análisis de los flujos financieros ha llevado a la Guardia di Finanza a concluir que alrededor de 1.200.000 euros, presuntamente obtenidos por estas actividades, no están en cuentas dentro de Italia y podrían residir en el extranjero; en Lituania no se han hallado fondos atribuibles a los principales sospechosos. El rastreo del dinero es uno de los ejes prioritarios de la causa.

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