MARTES, 26 DE MAYO DE 2026 (HealthDay News) — Un ensayo clínico reciente indica que los antibióticos no alivian la sibilancia grave en niños con asma que acuden a urgencias.
El estudio evaluó si administrar antibióticos una vez estabilizados estos episodios aportaba beneficio clínico y concluye que no es así.
Por esta razón, el ensayo se interrumpió antes de tiempo tras comprobar que la azitromicina no mejoraba la sibilancia.
“Podemos afirmar con un alto grado de certeza que los niños que acuden al consultorio médico o a urgencias con un episodio grave de sibilancia no deben recibir azitromicina ni ningún antibiótico”, dijo el investigador principal, el Dr. Fernando Martínez. Martínez dirige el Centro de Investigación en Asma y Enfermedades de las Vías Respiratorias de la Universidad de Arizona en Tucson.
El equipo presentó los resultados el 18 de mayo en la reunión anual de la Sociedad Torácica Americana en Orlando, Florida, y el estudio se publicó simultáneamente en The New England Journal of Medicine.
El asma y las sibilancias son la principal causa de hospitalización en niños menores de 5 años en Estados Unidos; cada año más de 2,2 millones de niños de entre 2 y 5 años requieren atención en urgencias por sibilancias.
Con anterioridad se había observado que episodios de sibilancia infantil suelen asociarse con la presencia en la garganta de ciertas bacterias, como Streptococcus pneumoniae, Moraxella catarrhalis y Haemophilus influenzae.
Ante esta asociación, se planteó si el tratamiento antibiótico dirigido a esas bacterias podría reducir la sibilancia.
Para responder la pregunta, el equipo de Martínez analizó a 840 niños atendidos en servicios de urgencias de Estados Unidos por episodios de sibilancia; tenían entre 18 meses y casi 5 años.
De los 840 participantes, 521 dieron positivo en al menos una de las bacterias potencialmente patógenas estudiadas.
Los niños fueron asignados al azar para recibir azitromicina o un placebo como parte de su manejo en urgencias.
No se observó beneficio clínico asociado al uso de azitromicina frente al placebo.
Martínez espera que estos resultados contribuyan a reducir una práctica que considera inadecuada.
“Desde hace años recomendamos no usar antibióticos en este tipo de episodios agudos porque la sibilancia suele ser de origen viral”, señaló en el comunicado de la universidad. “Aun así, los clínicos siguen recetando antibióticos en aproximadamente una cuarta parte de estos casos.”
Además de su falta de eficacia en este contexto, el uso innecesario de antibióticos puede aumentar la probabilidad de desarrollar resistencia bacteriana, advirtieron los investigadores.
“Si tratas a estos niños con antibióticos cuando ya están afectados por un virus, no mejoras nada”, añadió Martínez, que también es profesor de pediatría. El hecho de que los niños con bacterias patógenas no respondieran al antibiótico, aun cuando este erradicara la bacteria, cuestiona la hipótesis de que dichas bacterias sean la causa de la sibilancia; es más probable que su presencia refleje una mayor susceptibilidad del niño.
El equipo observó además que casi tres cuartas partes de los niños estaban coinfectados con el virus del resfriado común, lo que podría explicar la presencia bacteriana: tanto virus como bacterias aprovechan un sistema inmunitario ya comprometido.
Por tanto, según Martínez, la bacteria podría no ser la causa directa de la sibilancia.
“Es más probable que las bacterias se aprovechen de que el niño tiene una respuesta inapropiada al virus”, concluyó.
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Consulta recursos sobre sibilancias y asma en la Red de Alergias y Asma.
FUENTE: Comunicado de prensa de la Universidad de Arizona, Tucson, 18 de mayo de 2026

