27 de mayo de 2026
Buenos Aires, 14 C

Atenas: playas, estadio de mármol y tabernas centenarias

Atenas se presenta como una ciudad donde lo antiguo y lo moderno conviven en cada esquina, según Condé Nast Traveler. En tres días es posible conocer sus monumentos más representativos, explorar barrios de ambiente creativo y vivir la hospitalidad mediterránea siguiendo las recomendaciones de la experta local Arta Ghanbari. El itinerario combina visitas clásicas con experiencias auténticas, evitando en lo posible los circuitos más masificados.

Con tres días se puede subir a la Acrópolis al amanecer, pasear por el pintoresco barrio de Plaka, recorrer la Riviera ateniense con sus playas y tabernas frente al mar, y descubrir zonas emergentes como Exarcheia. Esta combinación permite comprender tanto los hitos históricos como la vida contemporánea, probar la gastronomía local y convivir con el ritmo diario de la ciudad.

Primer día en Atenas: historia y ambiente clásico

El día comienza temprano en la Acrópolis, de preferencia a primera hora para evitar aglomeraciones y el calor. Entre dos y tres horas son suficientes para ver el Partenón, el Templo de Atenea Niké y el Teatro de Dionisio, disfrutando de las vistas de la ciudad, el mar y las colinas cercanas como Filopapo.

Junto al yacimiento, el Museo de la Acrópolis exhibe más de 4.000 piezas que ayudan a completar la lectura histórica del lugar, y es recomendable visitarlo antes de adentrarse en el Atenas actual.

A mediodía conviene caminar hacia Monastiraki por la calle Theorias y almorzar en locales como Feyrouz, conocido por su cocina callejera con influencias orientales. En este antiguo barrio textil se encuentran cafeterías y comercios donde probar especialidades como peinirli y arroces especiados.

Tras el almuerzo, merece la pena recorrer las calles peatonales y los puestos del mercado de Adrianou. La Antigua Ágora y el Templo de Hefesto dominan el entorno, mientras pequeñas tiendas de antigüedades y talleres artesanales ofrecen recuerdos originales.

Al atardecer, Plaka revela su encanto: es el barrio más antiguo y resulta especialmente atractivo bajo la iluminación nocturna de la Acrópolis. Pasear por las ruinas de la Biblioteca de Adriano y subir por Lisiou permite recorrer calles adoquinadas entre casas neoclásicas y tabernas tradicionales.

Cerca está la iglesia de los Santos Anárgiros de Kolokynthou, abierta hasta las 20:00, y las concurridas Mnisikleous y Tholou, llenas de terrazas y mesas en los escalones, perfectas para cenar y observar la vida local.

Segundo día: museos, cultura y rincones exclusivos

La mañana se dedica a museos como el Benaki y el de Arte Cicládico, situados en una de las avenidas principales y con colecciones que abarcan desde arte antiguo hasta piezas clave de la cultura cicládica.

Al cruzar la plaza Syntagma se puede presenciar el cambio de guardia frente al Parlamento: los Evzones, con sus uniformes tradicionales y pesados zapatos, realizan movimientos ceremoniales que destacan por el ruido de los clavos al andar.

En Kolonaki, barrio elegante de la ciudad, la pausa ideal es en lugares como Kora, una panadería de fermentación moderna, o Da Capo, famoso por su café en ambiente clásico.

Galerías, talleres de cerámica y boutiques muestran el diseño griego actual, con propuestas como las de Irene Krimizi o Mod Space. Para almorzar, la taberna Filippou, en Kolonaki desde 1923, sigue siendo una opción representativa.

Por la tarde, los Jardines Nacionales ofrecen un respiro entre fuentes, columnas y pérgolas cubiertas de glicinas; están abiertos hasta el anochecer. Saliendo hacia Pagrati se encuentra el Estadio Panatenaico, el Kallimarmaro, construido en mármol y sede de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896.

La noche en Pagrati permite disfrutar de terrazas y restaurantes como Louvron, frente a la Fundación Goulandris, o locales como Akra, Soil y el bar de vinos Analogue. La escena gastronómica y cultural se renueva con frecuencia, animando la vida nocturna.

Tercer día: costa, puertos y el lado más creativo de Atenas

El tercer día cambia el paisaje hacia la costa. El puerto de El Pireo experimenta una renovación con la llegada de artistas, talleres, galerías y bares de referencia como Paleo.

Pasear por los muelles muestra embarcaciones, pequeñas playas urbanas y la posibilidad de almorzar pescado fresco en tabernas como Margaro, Akti o Yperokeanio. La experiencia local incluye probar la pesca del día acompañada de un vaso de tsipouro.

El tranvía T7 facilita los traslados por la Riviera Ateniense, conectando Agia Triada (Pireo) con Asklipio Voulas (Voula) y acercando a varias playas destacadas. La zona de Vouliagmeni y su lago invitan a relajarse en clubes de playa con tumbonas y ofertas gastronómicas variadas.

Por la noche, el ambiente alternativo de Atenas se percibe en Exarcheia, conocido por su escena artística y su diversidad de bares. Si el tiempo lo permite, subir al monte Licabeto al atardecer ofrece vistas privilegiadas de la Acrópolis y el mar.

Calles principales de Exarcheia como Asklipiou, Ippokratous y Kallidromiou muestran un barrio vivo, con cafeterías, bares y restaurantes entre edificios decorados con grafitis políticos. Exarcheia Square conserva una tradición de activismo cultural y social, mientras que Methonis y Dervenion ofrecen un ambiente más relajado, propicio para compartir la noche con jóvenes creativos, según describe Condé Nast Traveler.

En cada jornada, Atenas se disfruta al aire libre: plazas, terrazas, playas y rincones escondidos invitan a explorar. La oferta gastronómica combina restaurantes contemporáneos y tabernas tradicionales, donde se puede saborear la autenticidad griega y, con suerte, asistir a alguna actuación musical espontánea que complete la experiencia.

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