Kazajistán, Irán, la AIEA y un posible acuerdo han quedado vinculados por una nueva propuesta sobre uno de los puntos más sensibles de las negociaciones entre Washington y Teherán. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, dijo al Financial Times que Kazajistán estaría dispuesto a custodiar las reservas iraníes de uranio enriquecido cerca de grado militar si ambas partes cerraran un pacto sobre el programa nuclear iraní.
Ese material corresponde a 440 kg de uranio enriquecido al 60%, cantidad que, de llegar al 90% de enriquecimiento, sería suficiente para fabricar aproximadamente diez armas. El destino de esas reservas es uno de los asuntos más difíciles en las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán destinadas a lograr un acuerdo que ponga fin a las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Grossi afirmó que planteó el tema en una reunión en Astaná con el presidente kazajo Kassym-Jomart Tokayev y que Kazajistán manifestó su disposición a custodiar ese material.
El destino de las reservas condiciona la tregua
Oficialmente, Teherán ha señalado que no entregará esas reservas. Fuentes informadas sobre la propuesta indicaron que el acuerdo contemplaría compromisos para discutir la dilución o el traslado del material fisible como parte de un paquete mayor: extender por 60 días un alto el fuego precario, reabrir el estrecho de Ormuz y establecer un marco para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Un funcionario estadounidense declaró que los negociadores de ambas partes alcanzaron un memorando de entendimiento sobre ese acuerdo, aunque el presidente Donald Trump aún no lo había aprobado. En su red social Truth, Trump dijo que se reunía con su equipo en la Sala de Situación para decidir si firmaría el acuerdo.
Grossi señaló al mismo medio que, dado que la AIEA dispone en Kazajistán de un “banco” para uranio poco enriquecido, existe un lugar donde ese material podría almacenarse de forma segura.
Agregó que consideraba que esa opción “podría ser” aceptable tanto para Estados Unidos como para Irán, y aclaró que la decisión final sobre las reservas se definiría en las negociaciones nucleares previstas después de un eventual acuerdo sobre el memorando.
El uranio sigue bajo los escombros
Según el Financial Times, los 440 kg de uranio altamente enriquecido se encontrarían entre los escombros de tres instalaciones nucleares iraníes principales —Natanz, Fordow e Isfahán— que Estados Unidos bombardeó tras haberse involucrado brevemente en la escalada de junio pasado. Además, Irán posee más de 9.000 kg de uranio enriquecido a niveles mucho más bajos.
La AIEA perdió capacidad de inspección tras el colapso del acuerdo de 2015
La AIEA fue durante años el organismo encargado de supervisar el programa nuclear iraní y aplicó un régimen estricto de verificación como parte del acuerdo nuclear de 2015 (el Plan Integral de Acción Conjunta). Esa cooperación se redujo de forma significativa después de que Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, abandonara el pacto.
Desde la guerra de junio, la agencia ya no ha podido inspeccionar los principales emplazamientos nucleares iraníes, según datos del Financial Times. Grossi ofreció asesoramiento técnico durante las últimas conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en febrero, pocos días antes de que Trump se alineara con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en el inicio de la confrontación.
En aquel momento, Omán, que actuó como mediador, afirmó que las partes estaban cerca de un acuerdo, aunque funcionarios estadounidenses pusieron en duda la magnitud de los avances. Grossi dijo entonces que creía que ambas partes estaban dispuestas a hacer concesiones y que deseaban un pacto, y respecto de las posibilidades actuales sostuvo: “Siempre es posible”.

