En 2023, el Ministerio de Salud prohibió la importación, venta y promoción de dispositivos electrónicos para inhalar vapores o aerosoles de tabaco, incluidos sus accesorios. Recientemente, la Resolución 549/2026 entró en vigor, derogó esa prohibición y la reemplazó por un nuevo régimen regulatorio destinado al registro, la comercialización y la fiscalización de productos de tabaco y nicotina.
En este marco, y con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierten sobre los riesgos del consumo de estos dispositivos y su posible impacto en la salud pública.
“Aunque pueden ser menos tóxicos que los cigarrillos combustibles —al no implicar la combustión del papel y otras sustancias—, los vapeadores no son inocuos: producen daños pulmonares y pueden favorecer la adicción a la nicotina”, afirmó el doctor Raúl Mejía, médico consultor del Departamento de Medicina Ambulatoria del Hospital de Clínicas de la UBA, especializado en tabaquismo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de tabaco y la exposición al humo continúan siendo una de las principales causas de cáncer, así como de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, causando más de 8 millones de muertes cada año en el mundo.
En Argentina, el 30% de los adolescentes de entre 14 y 17 años asegura haber probado vapeadores alguna vez, según datos de CEDES. Otra investigación de esa institución constató que, tanto en Argentina como en México, el uso de vapers suele funcionar como puerta de entrada al consumo de cigarrillos convencionales.

