8 de junio de 2026
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Presidente del BCRA viaja a China y descartan renovación inminente del canje por yuanes

Este fin de semana, Santiago Bausili, presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), viajó a China. La coincidencia con el vencimiento próximo del swap entre ambos países generó versiones sobre posibles medidas, aunque fuentes oficiales del BCRA aclaran que esa no es la razón principal de la visita y que no se esperan anuncios al cierre de la semana.

La presencia de Bausili en China obedece principalmente a su participación en un simposio del Banco de Pagos Internacionales (BIS), donde expondrá el 10 de junio sobre desafíos económicos y tendencias globales. Desde la entidad señalaron que, aunque podría haber algún encuentro relacionado con la renovación del swap, el objetivo central del viaje es el foro del BIS.

Las fuentes oficiales advirtieron además que no es probable que al regreso de Bausili haya novedades inmediatas sobre la renovación del swap, ya que quedan aún alrededor de dos meses para su vencimiento y esas decisiones no suelen cerrarse con tanta anticipación.

El canje de monedas entre Argentina y China existe desde 2009 bajo un acuerdo marco que se renueva cada tres años. Bausili ha reiterado en sus declaraciones públicas que el swap vence este año y que las negociaciones para extenderlo avanzan en los plazos habituales, descartando planes para eliminarlo y describiendo el diálogo con las autoridades chinas como fluido y orientado a mantener el mecanismo estable y de carácter cuasipermanente.

En la misma conferencia de prensa, el funcionario recordó que las comunicaciones con China se desarrollan por los canales habituales en foros multilaterales como el G20 y el BIS, y que se reúne con sus pares en esas instancias cuando surge la oportunidad.

A mediados de mayo, la publicación de los Estados Contables del Ejercicio 2025 alimentó versiones sobre la posibilidad de no renovar el swap, en parte por la asistencia reciente del Tesoro de Estados Unidos. Al 14 de enero, el saldo remanente del swap era de USD 679 millones, lo que representa la devolución de casi el 90% de los fondos activados durante la gestión anterior. Los fondos en uso pasaron de 21.000 millones de yuanes (USD 3.097 millones) al cierre de 2024 a 7.000 millones de yuanes (USD 1.032 millones) al 31 de diciembre de 2025, tendencia que se mantuvo en los primeros días de 2026.

Bausili explicó que el “componente activado” del swap brinda flexibilidad operativa: permite al BCRA usar fondos para actuar en el mercado local o convertirlos en divisas y transferirlos internacionalmente cuando los recursos están offshore, según la estrategia del banco. Al mismo tiempo, las normas chinas imponen controles de capital que condicionan la gestión de esos recursos. Según el funcionario, la conveniencia de mantener saldos onshore u offshore depende de la situación y, en general, los depósitos onshore pueden ofrecer mejores condiciones de financiación.

La elección entre cuentas onshore y offshore responde a variables como el nivel de reservas, la liquidez y la estructura de pasivos del BCRA. Ese esquema otorga margen de ajuste ante las exigencias del contexto financiero internacional y las necesidades de manejo de reservas. En los últimos meses, Bausili logró recomponer el balance mediante un repo con bancos internacionales anunciado en enero por USD 3.000 millones y con un programa de compra de reservas que, en lo que va del año, ya superó la meta de USD 10.000 millones fijada para 2026.

La relación comercial

Las negociaciones para renovar el swap deben evaluarse en el marco de la relación comercial entre China y Argentina. El economista Ricardo Carciofi, en un informe para el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), advierte que a corto plazo la dificultad con China proviene de su enorme superávit externo, que busca canales de colocación donde tenga capacidad de penetración.

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El informe sostiene que las compras a China han sido coherentes con los objetivos del Gobierno, que desde 2024 y especialmente en 2025 avanzó en una apertura comercial eliminando ciertas barreras no arancelarias, como medidas antidumping y controles de pago de importaciones.

Carciofi destaca que el proceso de apertura fue aprovechado principalmente por Brasil y China, y que China incrementó su participación en todo el espectro de importaciones argentinas: bienes de capital, insumos y artículos de consumo, incluidas las compras por plataformas digitales.

En 2025, las importaciones desde China crecieron 54,9% respecto a 2024, a un ritmo que duplica el crecimiento de las importaciones totales y que supera el aumento de las compras desde otros socios importantes como Brasil, Estados Unidos y Europa. Frente a esto, el informe indica que el Gobierno optó por no confrontar y renunció a aplicar mecanismos de defensa comercial.

En ese contexto, la renovación del swap con China se interpreta más bien como un instrumento de defensa financiera que facilita la gestión de reservas y la estabilidad ante choques externos.

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