El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo este lunes que los enfrentamientos con Irán están, por ahora, detenidos, pero advirtió que un nuevo ataque contra territorio israelí podría revertir la pausa de forma inmediata.
En una intervención pública explicó que los recientes intercambios de fuego dieron lugar a una suspensión temporal de las hostilidades, que atribuyó al efecto disuasorio de la respuesta militar israelí sobre Teherán.
“En este momento, las hostilidades en este frente cesaron”, afirmó, señalando que las acciones recientes habían contribuido a la calma.
Sin embargo, condicionó la continuidad de esa situación a la conducta de Irán y avisó que cualquier reanudación de ataques tendrá consecuencias.
“Si comete el error de reanudar sus ataques, responderemos con toda la fuerza”, sostuvo durante su mensaje.
El primer ministro remarcó además que Israel mantiene su derecho a defenderse frente a agresiones externas.
“Israel tiene todo el derecho a defenderse”, añadió, y mencionó que ha mantenido conversaciones diplomáticas con aliados internacionales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la evolución regional.
Netanyahu afirmó que los recientes ataques cruzados entre Israel, Irán y sus aliados forman parte de una estrategia de presión militar y política, y evaluó que su país conserva una posición de fortaleza; según él, los adversarios han visto reducido su poder operativo respecto a fases anteriores del conflicto.
El mandatario sostuvo que las operaciones israelíes fueron determinantes para frenar nuevas ofensivas iraníes y que la respuesta armada modificó la dinámica del enfrentamiento, disminuyendo la intensidad de los ataques.
Advirtió que la situación regional sigue siendo inestable y que el conflicto no puede darse por cerrado.
“La lucha aún no ha terminado”, afirmó, y añadió que Israel seguirá actuando contra lo que considera amenazas estratégicas procedentes de Irán y sus aliados regionales.
En ese marco, reiteró el objetivo central de la política de seguridad israelí: impedir que Teherán desarrolle capacidades militares estratégicas, en particular relacionadas con su programa nuclear, que Israel considera una línea roja.
El mensaje se produjo tras varios días de intercambio de ataques, con lanzamientos de misiles y operaciones en distintos puntos de la región. Según evaluaciones militares previas, los sistemas de defensa israelíes interceptaron la mayoría de los proyectiles y no se registraron víctimas en territorio israelí en las últimas ofensivas.
Netanyahu concluyó insistiendo en que cualquier nueva agresión será respondida de inmediato, dejando abierta la posibilidad de una escalada si el conflicto se intensifica nuevamente.
Gestiones diplomáticas
Los enfrentamientos ocurrieron en un momento delicado para las gestiones diplomáticas destinadas a contener la escalada y explorar una posible salida negociada al conflicto.
Tras el anuncio de la pausa, el presidente iraní Masud Pezeshkian aseguró que Teherán no había abandonado “ni el campo de batalla ni la mesa de negociaciones”, lo que apuntó a que el canal diplomático sigue abierto pese a la tensión.
Previamente, el portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que las conversaciones internacionales continuaban activas, aunque reconoció que el avance podría verse “afectado” por el aumento de las hostilidades en la región.
Durante una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Exteriores en Teherán, una fuerte explosión sacudió la zona y generó momentos de incertidumbre entre los periodistas presentes, según informaron corresponsales en el lugar.
En la capital iraní la población siguió con preocupación la evolución del conflicto y la posibilidad de que los combates se reanuden. Varios residentes describieron un fuerte impacto social y económico, con actividad paralizada y un elevado nivel de tensión en la vida cotidiana.
“Nadie sabe qué nos deparará el mañana”, dijo un habitante de Teherán al resumir la sensación de incertidumbre entre la población.
En Jerusalén también hubo una jornada marcada por alertas y explosiones. Las autoridades ordenaron el cierre temporal de centros educativos en todo el país, que luego fueron reabiertos como medida precautoria según la evolución del alto el fuego.
(Con información de AFP y EFE)


