Donald Trump pidió a todas las partes implicadas en el conflicto en Oriente Medio que eviten una nueva escalada de violencia y destacó la importancia de preservar la posibilidad de firmar un acuerdo de paz con Irán.
En un mensaje publicado en Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que el reciente ataque israelí contra un bastión de Hezbolá en Beirut no debía haberse producido, aunque reconoció el derecho de Israel a defenderse frente a agresiones del grupo.
“El ataque de esta mañana contra Beirut no debería haber ocurrido, sobre todo en un día en el que estamos tan cerca de alcanzar un acuerdo de paz con Irán. Israel tiene derecho a defenderse, pero la acción a la que respondió fue menor; nadie resultó herido ni murió, y no debería entorpecer este proceso”, señaló.
El pronunciamiento de Trump se conoció tras el bombardeo israelí contra un edificio de apartamentos en el barrio de Dahiya, en Beirut, que según la agencia oficial libanesa NNA dejó al menos tres muertos y quince heridos. El ataque, que empleó misiles guiados por láser, causó daños en viviendas y comercios cercanos. Israel dijo que actuó en represalia por ataques previos de Hezbolá contra su territorio.
“Estamos muy cerca de un acuerdo que traería paz a la región, incluido el Líbano; todas las partes deberían mantener la calma. No debería haber más ataques israelíes en el Líbano, ni tampoco ataques de ninguna otra parte, incluido Hezbolá, contra Israel. Esto podría ser el inicio de una paz duradera: no lo echemos a perder”, agregó el mandatario, que este domingo cumple 80 años.
El ataque en Beirut tuvo lugar en medio de delicadas negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La reacción iraní fue inmediata: Mohamed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y jefe del equipo negociador, advirtió que la acción israelí podría poner fin al diálogo con Washington y expresó desconfianza en la capacidad o voluntad estadounidense para cumplir compromisos.
Qalibaf también subrayó que la firma de cualquier acuerdo dependería del cese inmediato de los ataques israelíes en territorio libanés, en especial en Dahiya, una zona densamente poblada y considerada centro de operaciones de Hezbolá. En redes afirmó que el juego del “poli bueno y el poli malo” ya no funciona y que, sin garantías reales, no es posible continuar.
El Ejército iraní, a través del vocero Sardar Asadi del centro de mando conjunto Jatam al Anbiya, advirtió que los “crímenes contra los suburbios del sur no quedarán impunes” y recordó que un episodio similar la semana anterior había desencadenado una respuesta militar iraní contra posiciones israelíes y estadounidenses en el golfo Pérsico.
La cancillería israelí respondió en X a las declaraciones de Qalibaf, acusando al régimen iraní de mentir y señalando que Hezbolá, considerado proxy de Irán, había atacado a Israel sin provocación esa mañana.
Los hechos complicaron la agenda diplomática prevista para el domingo. La agencia semioficial Fars informó que negociadores iraníes se reunían en Teherán con una delegación de Catar para revisar el borrador del acuerdo, si bien era poco probable que se firmara en la fecha anticipada por Trump. Un portavoz iraní indicó que aún se examinan aspectos políticos, legales y técnicos a nivel de expertos.
Trump había anticipado que ese día sería clave para firmar un memorando de entendimiento con Irán, que contemplaría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y el inicio de 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y otros puntos de tensión, condicionados a un cese consolidado de hostilidades y con especial atención a la situación en el Líbano. Su mensaje buscó contener una nueva escalada militar y mantener abierta la posibilidad de un entendimiento histórico; las próximas horas serán decisivas para saber si el proceso diplomático sobrevive al episodio de violencia o si se profundiza la confrontación en la región.


