Altos funcionarios de Irán y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, continúan este lunes en Suiza las negociaciones para consolidar el acuerdo alcanzado tras la guerra entre ambos países, con el objetivo de resolver disputas sobre el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la estabilidad regional.
Las conversaciones se desarrollan en el balneario de Bürgenstock, con vista al lago de Lucerna. A lo largo del fin de semana llegaron allí delegaciones de Teherán y Washington, acompañadas por representantes de Pakistán y Qatar, que actuaron como mediadores durante el conflicto.
Aunque el domingo hubo momentos de tensión, las negociaciones no se interrumpieron de forma definitiva. Según AFP, la delegación iraní permanece en el complejo suizo y la parte estadounidense informó que continuó trabajando con ellos durante la noche.
Un alto diplomático estadounidense implicado en las conversaciones señaló que se abordó la necesidad de aclarar mensajes contradictorios de Irán sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio mundial de petróleo.
“El diálogo incluyó la aclaración de algunos mensajes confusos de Irán sobre el estrecho y la creación de mecanismos de desconflicto para garantizar que permanezca completamente abierto”, declaró el funcionario a AFP.
La continuación de las conversaciones supuso un alivio para los mediadores internacionales después de que la delegación iraní abandonara temporalmente la mesa el domingo, en protesta por declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien había amenazado con atacar a la República Islámica por su apoyo a Hezbollah.
Pese a ese incidente, las partes retomaron el diálogo horas después para preservar el acuerdo alcanzado a comienzos de junio, que abrió un plazo de 60 días para negociar asuntos centrales para ambos gobiernos, entre ellos el futuro del programa nuclear iraní y el levantamiento gradual de sanciones impuestas por Washington.
La prioridad de Teherán: el frente libanés
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, afirmó que la prioridad de Irán en las conversaciones era la guerra entre Israel y el Líbano, y sostuvo que no sería posible avanzar hacia un acuerdo final mientras no cesaran los combates allí. Baghaei acusó a Washington de ser “incapaz o no dispuesto” a presionar a Israel para respetar una tregua y subrayó que “la implementación de cualquier documento es más importante que su firma”.
Días antes de la cumbre, la escalada entre Israel y Hezbollah —intensificada tras la muerte de cuatro soldados israelíes— había obligado a posponer las conversaciones previstas para el viernes. Washington anunció después un nuevo alto el fuego, aunque los enfrentamientos continuaron al día siguiente.
En respuesta a la escalada, el Comando Militar Central de Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural comercializados en el mundo. El Comando Central de Estados Unidos cuestionó esa afirmación y aseguró que el paso seguro por el estrecho “permanecía intacto”.
El dilema nuclear
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró que Irán no renunciará a su derecho a enriquecer uranio, al tiempo que aseguró que su país no busca fabricar un arma nuclear. “Podemos también afirmar por escrito que no tenemos intención de construir una bomba”, indicó.
Baghaei añadió que en la agenda también figuran el descongelamiento de activos iraníes y la concesión de licencias para la venta de petróleo de Irán.
El vicepresidente Vance llegó a Suiza acompañado del enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, yerno del presidente Trump, y dijo esperar avances tanto en la cuestión nuclear como en la situación del Líbano, aunque precisó que solo permanecería en las conversaciones “un día o dos”. Witkoff y Kushner ya estaban en el lugar revisando aspectos técnicos del diálogo nuclear, y según Vance “las cosas van bien”.
Voces de cautela
Pese a gestos de acercamiento —incluido un saludo cordial entre Vance y el jefe del ejército paquistaní, Asim Munir— sigue habiendo escepticismo en Teherán. Mohsen Rezaei, asesor militar del liderazgo supremo iraní, escribió en redes sociales que “el enemigo ha demostrado ser un incumplidor de promesas”, en referencia a acuerdos previos interrumpidos por ataques.
El acuerdo también enfrenta resistencia interna en Estados Unidos, donde sectores republicanos lo compararon desfavorablemente con el pacto nuclear de 2015, del que Washington se retiró en 2018. Ni Israel ni Hezbollah firmaron el acuerdo entre Irán y Estados Unidos; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió mantener tropas en el sur del Líbano hasta eliminar las amenazas a su país. Los combates en el Líbano han dejado más de 4.000 muertos, según el Ministerio de Salud local.


