Hezbollah rechazó este sábado el acuerdo marco firmado el viernes en Washington entre Estados Unidos, Israel y Líbano. El grupo lo declaró “nulo y sin efecto” y acusó al Gobierno libanés de haber cometido un “grave error”. El documento prevé, entre otros puntos, el desarme de Hezbollah y un plan piloto para que el Ejército libanés asuma el control de dos áreas actualmente bajo ocupación israelí.
Naim Qassem, dirigente de Hezbollah, sostuvo que el acuerdo queda invalidado porque, a su juicio, humilla a Líbano, implica una pérdida de soberanía y legitima una presencia israelí prolongada en territorio libanés. También rechazó las negociaciones directas entre Líbano e Israel, iniciadas en abril, y reiteró que su organización no participará en un proceso de desarme con esa base.
En un comunicado, Qassem calificó el acuerdo en Washington de “humillante”, “vergonzoso” y una “rendición de la soberanía” y pidió al Gobierno libanés que revoque las decisiones que, según él, están perjudicando al país.
El dirigente acusó además a las autoridades libanesas de legitimar “la continuación de la ocupación” israelí y advirtió del riesgo de que esas zonas acaben siendo anexadas.
El acuerdo se firmó el viernes tras cinco rondas de conversaciones. En el texto, Israel y Líbano expresan su intención de poner fin de manera definitiva al conflicto, abordar sus causas profundas y cerrar formalmente cualquier estado de guerra entre ambos países.
El documento plantea un proceso recíproco y gradual: el Ejército libanés debe restablecer la autoridad soberana efectiva sobre todo el territorio del Líbano, mientras se verifica el desarme de los grupos armados no estatales.
El pacto incluye asimismo un plan piloto para que soldados libaneses ocupen el control de dos áreas hoy controladas por Israel; fuentes oficiales israelíes señalan que esas zonas quedarían fuera de los límites iniciales de la llamada zona de amortiguamiento establecida en abril.
El presidente libanés, Joseph Aoun, describió el acuerdo como “un primer paso” para restaurar la soberanía del país. El senador estadounidense Marco Rubio dijo, durante la firma, que el texto comienza a sentar una base para una paz y una seguridad duraderas.
Las discrepancias surgieron de inmediato. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó poco después que las tropas israelíes permanecerán en territorio libanés mientras Hezbollah no se haya desarmado.
Netanyahu agregó que el Ejército israelí permitirá que las fuerzas libanesas tomen el control de dos áreas: una fuera de la zona de seguridad y al sur del río Litani, y otra al norte de ese río. También sostuvo que los civiles libaneses desplazados desde la llamada zona de seguridad no podrán regresar a sus viviendas.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo como un paso para evitar una escalada del conflicto y pidió que las siguientes medidas incluyan el desarme de Hezbollah y la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano.
El texto recoge que Israel justifica sus acciones militares en Líbano como respuesta a ataques, amenazas e intenciones hostiles de grupos armados no estatales, en particular Hezbollah. Añade que si esa amenaza desaparece y se adoptan nuevas disposiciones de seguridad, podría eliminarse la necesidad futura de presencia militar israelí en Líbano.
Además, el documento subraya que Israel declara no tener ambiciones territoriales en Líbano, una formulación que contrasta con la postura de Netanyahu, que condicionó cualquier retirada al desarme previo de Hezbollah.
La fragilidad del marco se evidenció el sábado, cuando el Ejército israelí informó de un bombardeo contra presuntos militantes en la zona de Nabatieh, en el sur de Líbano, el primer ataque de ese tipo desde que Washington anunció el acuerdo marco.
Una portavoz militar israelí señaló que el objetivo eran “presuntos militantes” que representaban una amenaza para soldados israelíes y añadió que las consecuencias del ataque estaban siendo evaluadas.
Líbano quedó implicado en el conflicto regional el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra Israel; Israel respondió con bombardeos intensos y una incursión terrestre en el sur libanés.
Las tropas israelíes han ocupado franjas de territorio y realizado demoliciones extensas de viviendas y otros edificios. El alto el fuego del 17 de abril no logró detener por completo los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah.
La violencia disminuyó tras un memorando de entendimiento alcanzado la semana pasada entre Estados Unidos e Irán. Con el acuerdo ya firmado, las partes aún deben resolver diferencias sustanciales sobre retirada, control territorial y desarme.


