Miles de personas pidieron este domingo en la ciudad serbia de Kraljevo garantías democráticas reales antes de cualquier proceso electoral, en la primera gran movilización del movimiento estudiantil tras el anuncio del presidente Aleksandar Vucic de que dejará el cargo en las próximas semanas. La concentración se celebró en la céntrica Plaza del Luchador Serbio durante el Vidovdan, o Día de San Vito, fecha en la que Serbia recuerda la batalla del Campo de Kosovo de 1389, un acontecimiento clave en la formación de la identidad nacional serbia.
La jornada tuvo un tono distante a la celebración. Aunque la promesa de dimisión de Vucic, anunciada el sábado ante decenas de miles de seguidores en Belgrado, fue vista como una victoria parcial del movimiento, en Kraljevo —a unos 160 kilómetros al sur de la capital— predominó la desconfianza. Carteles con el lema “Los estudiantes están ganando” convivían con opiniones que cuestionaban si la salida anunciada implicará un cambio real en la distribución del poder.
Esas dudas se apoyan en una base política concreta. Vucic, que ha ejercido una influencia dominante en la política serbia durante doce años —primero como primer ministro y desde 2017 como presidente— no puede presentarse de nuevo a la presidencia según la legislación electoral vigente. No obstante, ha insinuado que encabezará la lista de su partido, el Partido Progresista Serbio (SNS), para el cargo de primer ministro en las elecciones anticipadas que él mismo convocó. Analistas consultados por Reuters advierten sobre un guion conocido: situar a un aliado en la presidencia mientras Vucic mantiene el control efectivo desde la jefatura del Gobierno.
“Esto no es en absoluto el fin de Vucic”, dijo Radivoje Grujic, analista radicado en Varsovia, en declaraciones recogidas por Reuters. Grujic añadió que Vucic ya tendría un plan que no implica apartarse de la política. Desde el movimiento estudiantil, Savo Manojlovic, responsable de la plataforma Muévete-Cambia, afirmó que Vucic intenta adelantarse a su caída frente a un movimiento que, según sus dirigentes, cuenta con más apoyo popular que el partido gobernante.
El presidente no fijó una fecha para su dimisión ni para la disolución del Parlamento, trámite necesario para convocar elecciones legislativas. La Constitución serbia exige que las elecciones presidenciales se celebren en un plazo máximo de noventa días tras una renuncia. La ausencia de un calendario concreto dejó a la oposición en un escenario de incertidumbre calculada.
En Kraljevo también intervinieron ciudadanos serbios procedentes de Kosovo, que denunciaron que la corrupción y la mala gestión del gobierno de Belgrado agravan la situación de la comunidad serbia en la provincia. Kosovo, de mayoría albanesa, declaró su independencia en 2008 tras la guerra de 1998-1999, que terminó con la intervención de la OTAN y la administración provisional de Naciones Unidas. Serbia no reconoce esa independencia, lo que constituye uno de los principales obstáculos en su proceso de adhesión a la Unión Europea.
Estas protestas son las más persistentes en Serbia desde el derrocamiento de Slobodan Milosevic en 2000. El detonante reciente fue el colapso, en noviembre de 2024, de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad —obra adjudicada a empresas chinas—, que provocó la muerte de 16 personas y se interpretó como un símbolo de la corrupción sistémica en los contratos de infraestructuras. La presión ciudadana ya obligó en enero de 2025 a la dimisión del entonces primer ministro Milos Vucevic, exalcalde de Novi Sad.
La Unión Europea recibió el anuncio con cautela. Bruselas ha criticado el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía serbia y exige condiciones para celebrar elecciones libres como requisito para avanzar en el proceso de adhesión, además de mejoras en el Estado de derecho y un alineamiento de la política exterior serbia con la del bloque, un equilibrio complejo para un Gobierno que mantiene lazos estrechos con Rusia y China.
El movimiento estudiantil y la oposición han anunciado que concurrirán a los comicios, pero exigen garantías institucionales previas. Si Vucic logra articular una transición que le permita regresar al Ejecutivo con un cargo distinto, habría abandonado la presidencia sin renunciar al control del poder.


