15 de enero de 2026
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Misterio de los funerales vikingos

En la isla de Saaremaa, en el mar Báltico, un hallazgo arqueológico desafió ideas habituales sobre los entierros navales vikingos. Más de 40 guerreros procedentes de la región sueca de Mälaren fueron sepultados entre los años 650 y 750 d.C. en dos barcos dispuestos con gran solemnidad, conocido como el enigma de los entierros de Salme.

Según National Geographic, este conjunto destaca tanto por el número de individuos involucrados como por las preguntas que plantea sobre la variedad y el simbolismo de los ritos funerarios nórdicos.

Contexto y detalles del ritual: barcos, objetos y orden ceremonial

El contexto del descubrimiento es tan significativo como sus restos. Tras una expedición que terminó en un enfrentamiento en la costa de Saaremaa, los supervivientes trasladaron dos embarcaciones hacia el interior—a más de 90 metros de la orilla—y las enterraron en el asentamiento de Salme, separadas por unos 36 metros.

Los cuerpos se colocaron siguiendo un orden que sugiere calma y el cumplimiento de un rito establecido. Los análisis forenses indican que la mayoría eran hombres jóvenes y altos; varios presentaban heridas por armas blancas y estudios genéticos detectaron al menos cuatro hermanos entre los enterrados.

Las naves, construidas con tablones superpuestos y remaches de hierro, constituyen la evidencia arqueológica más antigua de embarcaciones de guerra escandinavas en el Báltico oriental. Junto a los cascos se hallaron más de 100 puntas de flecha, algunas clavadas en la madera, lo que aporta prueba material de combates navales.

En Salme I los cuerpos se ubicaron sentados; en Salme II se organizaron en cuatro capas separadas por arena. Los difuntos fueron cubiertos con grandes escudos redondos de madera y tela —posiblemente hechos con velas— y se depositaron espadas a su lado, algunas dobladas con carácter ritual.

El ajuar funerario: símbolos, animales y tesoros

El ajuar encontrado en Salme es variado y revelador. Entre los objetos figuran peines ornamentados de asta de ciervo, pequeños candados, cuentas, colgantes hechos con colmillos de oso, placas de bronce y hierro y numerosas puntas de flecha, todos con rasgos de estilo escandinavo.

También aparecieron restos de animales sacrificados —ovejas, cerdos, vacas y varios perros, uno decapitado y otro partido—, lo que sugiere un ritual complejo cargado de simbolismo.

La disposición cuidadosa de los objetos y la ausencia de signos de saqueo indican que quienes organizaron los entierros contaron con tiempo suficiente para ejecutar las prácticas funerarias sin prisas ni peligro inminente de despojo.

El rey y el hnefatafl: la estrategia reflejada en el entierro

Uno de los hallazgos más destacados fue la presencia de más de 300 piezas de hnefatafl, un antiguo juego de estrategia, elaboradas en hueso de ballena y marfil de morsa. La pieza identificada como el “rey” apareció en la boca o cerca del esqueleto más ornamentado de Salme II, lo que los especialistas interpretan como una señal deliberada del estatus elevado de ese individuo.

El hnefatafl representaba un conflicto en el que el rey y su guardia intentaban escapar de un cerco. La inclusión de la pieza del “rey” en el entierro transmite un mensaje sobre liderazgo, destino y el desenlace de una derrota en combate.

El juego, asociado a la destreza militar y la inteligencia táctica, aparece en otros enterramientos de élite, por lo que refuerza su vínculo con la autoridad y la preparación para la otra vida. En Salme, la posición de la pieza del “rey” sugiere que el líder no pudo evitar el cerco enemigo.

Diversidad de prácticas funerarias y legado de Salme

Según el investigador Neil Price, citado por National Geographic, los funerales vikingos eran actos altamente personalizados, ajustados a la historia y al estatus del difunto. El ajuar, los sacrificios animales y los objetos simbólicos componían una narrativa que convertía el entierro en el cierre de una vida dedicada a la guerra, el comercio o la exploración.

Frente a otras prácticas nórdicas, el conjunto de Salme destaca por la formalidad y la riqueza del ritual y por la notable ausencia de saqueo, lo que lo distingue de muchos hallazgos arqueológicos.

La diversidad de costumbres funerarias vikingas se aprecia en la alternancia entre cremación y entierro, en la variación de túmulos y ornamentos, y en la disposición variable de armas, herramientas, animales e incluso personas.

Los entierros en barco, aunque emblemáticos, no eran los más comunes y su interpretación sigue siendo motivo de debate. La singularidad de Salme profundiza el misterio y plantea nuevos enfoques sobre la muerte y el simbolismo en el mundo vikingo.

National Geographic subraya que, a medida que los arqueólogos continúan estudiando Salme y otros descubrimientos recientes, como las tumbas vikingas de Åsum en Dinamarca, emerge con mayor claridad la complejidad de los rituales mortuorios nórdicos.

El caso de Salme muestra que la muerte, para los vikingos, era tanto el cierre de una historia como una oportunidad para narrarla: mediante símbolos y objetos se comunicaban advertencias sobre el destino y se destacaba el valor del liderazgo. La figura del “rey” en Salme permanece como recordatorio de que a veces la astucia y el coraje no bastan para asegurar la salvación.

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