15 de enero de 2026
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Fertilizante casero con cáscara que revive plantas marchitas

Durante años, especialistas en jardinería han desarrollado métodos para facilitar el cuidado de las plantas. Recientemente se destacó un fertilizante casero que ayuda a recuperar plantas marchitas y se prepara de forma sencilla usando cáscaras de banana.

En condiciones de calor extremo y suelos pobres, las plantas suelen mostrar hojas secas, tallos decaídos y pérdida de vigor. Frente a esto, crece el interés por soluciones naturales y accesibles. El fertilizante a base de cáscara de banana, recomendado por especialistas y respaldado por investigaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Facultad de Agronomía de la UBA, puede reanimar especies debilitadas aportando nutrientes esenciales.

La cáscara de banana, normalmente descartada, contiene potasio, calcio y magnesio, minerales importantes para la formación de clorofila, la regulación del agua y las defensas naturales de las plantas. Al liberarse de manera lenta en un preparado líquido, estos nutrientes reducen el riesgo de quemaduras que a veces provocan los fertilizantes químicos cuando se aplican en exceso o incorrectamente.

Cáscara de banana: el secreto natural que transforma plantas marchitas en pocas horas

En los primeros días de calor intenso el jardín puede mostrar hojas amarillas o señales de estrés hídrico. El lixiviado obtenido al macerar cáscaras de banana aporta potasio que estimula la recuperación foliar y contiene compuestos fenólicos y antioxidantes que mejoran la resistencia a la sequía y a la radiación solar.

Según experimentos del INTA, el método consiste en dejar una cáscara fresca cortada en agua 24 a 36 horas para que parte de sus minerales pasen al líquido. Estudios de la UBA indican que usar este preparado semanalmente puede revertir el amarilleo y mejorar el aspecto general sin provocar toxicidad ni atraer plagas.

Cómo preparar y aplicar el fertilizante casero para recuperar la vitalidad del jardín

El proceso es muy simple:

1. Cortar una cáscara limpia en trozos pequeños.

2. Colocar los pedazos en un vaso o frasco con agua.

3. Dejar reposar entre 24 y 36 horas, tapado.

4. Filtrar el líquido y usarlo para regar la base de las plantas, evitando mojar las hojas.

5. Aplicar una vez por semana, sobre todo en macetas o suelos que se empobrecen rápidamente.

Conviene no excederse con el riego: el lixiviado facilita la absorción de agua y nutrientes, por lo que una aplicación semanal suele ser suficiente.

Este fertilizante casero es adecuado para jardines, macetas, balcones y cultivos de interior. No suele atraer insectos ni generar olores fuertes, y su efectividad y seguridad lo convierten en una opción económica y sostenible para mantener plantas sanas y con buen color.

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