Las fuerzas del gobierno sirio tomaron el control de la prisión de al-Aqtan, al norte de Raqqa, después de que cientos de combatientes kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se retiraran según un acuerdo reciente entre las partes. El Ministerio del Interior informó que la administración penitenciaria gubernamental dirige ahora la instalación y revisa los expedientes de los reclusos, entre los que hay miembros del Estado Islámico (EI).
Al-Aqtan es la segunda prisión que asume el gobierno tras la salida de las FDS de Shaddadeh, cerca de la frontera con Irak, donde 120 miembros del EI escaparon en medio del desorden, aunque la mayoría fue recapturada según medios estatales. Estos traspasos se enmarcan en un acuerdo firmado en marzo para integrar a combatientes kurdos en las fuerzas gubernamentales, aunque las negociaciones se interrumpieron en varias ocasiones y solo recientemente se alcanzó un nuevo pacto que incluyó un alto el fuego de cuatro días.
El avance hacia al-Aqtan se produjo dos días después de que Estados Unidos anunciara el inicio de la reubicación de parte de los cerca de 9.000 detenidos pertenecientes a milicias radicales que están en prisiones del noreste de Siria controladas por las FDS. Las FDS fueron la principal fuerza en la lucha contra el EI en la última década; en marzo de 2019 capturaron el último bastión territorial del grupo, deteniendo a miles de combatientes y reteniendo a decenas de miles de mujeres y niños en prisiones y en el campamento de al-Hol, que también pasó a control gubernamental esta semana.
La toma de al-Aqtan siguió a un asedio de dos semanas por tropas de Damasco. El gobernador de Raqqa, Abdul-Rahman Salama, estimó que en la prisión hay hasta 2.000 reclusos, sin precisar cuántos están vinculados al grupo extremista. El viceministro del Interior, el general de división Abdul-Qader Tahan, inspeccionó las condiciones del penal, según la televisión estatal.
El acuerdo alcanzado tras días de negociaciones permitió abrir un corredor para que casi 800 combatientes de las FDS se trasladaran hacia el oeste, a Kobani, aún bajo control kurdo y respaldada por Estados Unidos. Las FDS indicaron que la evacuación de su personal de al-Aqtan a “lugares seguros” contó con la asistencia de la coalición liderada por Washington y confirmaron que en la prisión permanecen detenidos integrantes de la “organización terrorista” EI.
La llegada de los combatientes a Kobani fue recibida por cientos de residentes que, en condiciones invernales extremas y con escasez de combustible, salieron a las calles para darles la bienvenida. Mihemet Bozan, vecino de la ciudad, dijo a The Associated Press que la situación es dura: falta señal de teléfono, combustible para calefacción y diésel para las panaderías, y advirtió que “dentro de una semana la gente se quedará sin comida ni agua”.
La ofensiva gubernamental en el noreste de Siria, iniciada en enero, desplazó a miles de kurdos hacia la provincia de Hassakeh. El reciente alto el fuego, pactado tras varios intentos fallidos, prevé la integración de las FDS en los ministerios de Defensa e Interior, bajo el liderazgo del presidente interino Ahmad al-Sharaa y el comandante de las FDS, Mazloum Abdi.
En un comunicado difundido el martes, el enviado estadounidense Tom Barrack afirmó que el papel de las FDS como principal fuerza anti-EI en Siria “ha expirado en gran medida”, y sostuvo que el nuevo gobierno está dispuesto y en condiciones de asumir responsabilidades de seguridad, por lo que Estados Unidos no busca “prolongar un papel separado de las FDS”.
El miércoles, funcionarios de Estados Unidos e Irak informaron que Irak solicitó la transferencia de detenidos del EI a su territorio, petición aceptada por Washington. El gobierno sirio celebró el acuerdo, considerándolo un paso hacia la normalización regional.
(Con información de AP)


