28 de enero de 2026
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Michael J. Fox y Harrison Ford: Parkinson, política y reencuentro

El encuentro entre Michael J. Fox y Harrison Ford en la tercera temporada de Shrinking, disponible en Apple TV, supera un simple regreso televisivo: reúne a dos figuras emblemáticas que afrontan juntos uno de los retos más complejos de sus vidas y carreras. En la serie, Fox interpreta a Jerry, un personaje diagnosticado con Parkinson, y Ford da vida a un terapeuta que también convive con la enfermedad.

La química entre ambos parte de una amistad real y de una complicidad construida con los años. En una entrevista con Vanity Fair, Fox recordó con humor cómo se integró al proyecto de Bill Lawrence, con quien trabajó en Spin City: “Le dije: ‘¿Estás haciendo una maldita serie sobre el Parkinson con el maldito de Harrison Ford y no me llamas?’”.

Su reencuentro es un punto donde ficción y realidad convergen, demostrando que el arte puede abordar la vida y la enfermedad con profundidad, emoción y cierto humor.

Durante la producción, los actores coincidieron en la importancia de representar la enfermedad con veracidad. “La terapia es una cura hablada, pero no hay cura hablada para el Parkinson, por lo que esos dos mundos siempre tuvieron una relación incómoda”, explicó Fox.

El reto, añadió, es “educar al terapeuta tanto como él te educa a ti” y “pintar una imagen del terreno en el que vives”, algo difícil de transmitir a quienes no lo experimentan.

Actuar el Parkinson: autenticidad en cada escena

La experiencia de Fox como paciente real enriqueció la representación. “Por ejemplo, ahora mismo me tiembla el brazo. Parará en un par de minutos, pero ahora mismo se está yendo, así que con eso me enfrento. Haga lo que haga, estoy haciendo otras diez cosas: intentando poner el brazo en la posición correcta, el trasero en la posición correcta, intentando que mi voz se escuche con claridad”, relató.

Para Fox, ver la enfermedad en pantalla tiene más impacto que describirla: “Contarle a alguien cómo es el Parkinson no es ni de lejos tan impactante como que lo vean”. Ford, que no padece Parkinson, asumió el desafío de interpretarlo con honestidad.

Fox valoró la generosidad actoral de Ford: “No tiene Parkinson, pero es un actor brillante. No tengo que convencerlo de que tengo Parkinson, pero él tuvo que convencerme de que lo tenía”. Ford respondió destacando la experiencia: “Michael J. Fox en pocas palabras: generoso, comprensivo, abierto, una persona maravillosa. Y además un actor excelente. Es una enfermedad abrumadora y también un trabajo abrumador representarla adecuadamente. Fue una experiencia muy importante para mí”.

Ambos coincidieron en buscar naturalidad en la interpretación. “No trabajamos tan duro”, reconoció Fox, y Ford añadió: “Si te esfuerzas demasiado, se nota. Y no puedes usar eso, te estorba; es la ropa inadecuada”.

Vocación, legado y desafíos pendientes

La relación entre actuar y vivir con Parkinson llevó a reflexionar sobre la profesión y el paso del tiempo.

“Actuar es tan misterioso como el Parkinson. Actuar es una enfermedad en sí misma, una experiencia divertida en sí misma”, dijo Fox. “Cuando te vuelves bueno en eso, es cuando dejas de ser consciente de ello y simplemente interpretas la realidad del momento. Nos conectamos de inmediato. Sentí el poder de Harrison reflejado en mí, y creo que vi algo del mío reflejado en él”.

Ambos enfrentan la vejez y la enfermedad con humor y energía renovada. En la serie, el personaje de Fox le dice a Ford: “Estamos en el mismo tren de mierda hacia la ciudad del maldito”. Ford responde destacando la incertidumbre propia del oficio y su disfrute del trabajo: no tiene muchos proyectos por delante, pero siente que la inseguridad televisiva lo mantiene alerta y que ahora se divierte más en el trabajo que nunca.

Fox no oculta las dificultades prácticas: “Lo peor es cuando tengo dificultades para hablar”, reconoció. “Ahora mismo me expreso con mucha claridad, pero tuve que volver atrás y repetir algunas escenas que hicimos. Quiero que me entiendan”.

En su libro, el actor aborda cómo la progresión del Parkinson ha afectado su carrera: “La creciente disminución de mi capacidad para descifrar palabras y repetirlas textualmente es solo la última ola del desastre”.

Una vida de activismo, investigación y alianzas improbables

Desde su diagnóstico a los 29 años, Fox transformó su experiencia en activismo y recaudación de fondos. En enero de 2025 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del expresidente Joe Biden, en reconocimiento por su labor.

Su fundación ha financiado investigación sobre el Parkinson durante más de 25 años, invirtiendo más de USD 2.500 millones y recaudando anualmente más de USD 100 millones. “Nuestra fundación destina más dinero a la investigación del Parkinson que el gobierno federal”, afirmó Fox.

Su trabajo trascendió líneas partidarias. En 2004, Fox participó junto a Ford y la ex primera dama Nancy Reagan en un acto en defensa de la investigación con células madre. Fox valoró ese gesto: “Que alguien como la Sra. Reagan salga de los grupos políticos o ideológicos y simplemente hable de lo que cree… es tremendamente valioso”. Esas alianzas ayudaron a superar resistencias y avanzar en el estudio de enfermedades neurológicas.

Quienes rodean a Ford destacan el compromiso del actor con la causa. “Michael recauda más fondos e investigó más sobre el Parkinson que casi nadie en el mundo”, dijo Ford.

Fox reconoció el esfuerzo colectivo detrás de los avances y expresó su frustración por la falta de apoyo gubernamental: “Es un mérito de nuestra gran gente. Es frustrante saber que estamos poniendo todo nuestro empeño, y sería bueno contar con el apoyo del gobierno, pero parece que están involucrados en otras cosas que tienen menos impacto en la vida de la gente”.

Su agenda sigue activa: “Voy a Washington el mes que viene y espero hablar con Kennedy y averiguar cuál es la estrategia del gobierno para abordar la investigación del cerebro en general y abordar con mayor seriedad algunas de estas enfermedades solubles”.

Consultado sobre la administración Trump, Fox ironizó: “Está ocupado con Groenlandia. Sería bueno contar con el apoyo del gobierno, pero parece que están involucrados en otras cosas que tienen menos impacto en la vida de la gente”.

A pesar de la incertidumbre, Fox mantiene serenidad y determinación: “No sé a dónde me llevará el Parkinson, pero estoy bien con eso, siempre y cuando tenga experiencias como esta”. Su testimonio en Vanity Fair subraya que la honestidad, la experiencia compartida y el compromiso siguen siendo su mayor fortaleza.

En su visión sobre políticas públicas, Fox enfatiza integrar ciencia y responsabilidad social: “Siempre decimos que la genética carga el arma y el medio ambiente aprieta el gatillo. Estamos intentando determinar qué es biológico y qué es químico”.

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