Imágenes satelitales recientes muestran que se han instalado nuevos techos en dos instalaciones nucleares iraníes que resultaron dañadas tras ataques atribuidos a Estados Unidos en junio del año pasado.
Fotografías tomadas por Planet Labs PBC evidencian estructuras reconstruidas sobre edificios previamente destruidos en los sitios nucleares de Natanz e Isfahan.
Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Isfahan y Natanz en junio de 2025, durante un conflicto de 12 días entre Israel e Irán que paralizó las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán.
Desde entonces, las autoridades iraníes han afirmado que su trabajo de enriquecimiento de uranio se detuvo, pero las tensiones permanecen elevadas, en parte por el despliegue de la Marina estadounidense en la región y por la reciente represión de protestas antigubernamentales.
Las imágenes satelitales del 21 de junio de 2025 mostraban edificios destruidos en el sitio nuclear de Isfahan; nuevas fotografías del 1 de febrero de 2026 muestran la construcción de un nuevo techo sobre las estructuras dañadas.
De forma similar, en Natanz las imágenes del 17 de junio de 2025 registraron instalaciones dañadas, mientras que las del 30 de enero de 2026 muestran que se han levantado nuevos techos sobre los edificios afectados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que no llegó a intervenir militarmente durante la represión de las protestas, ha exigido a Teherán concesiones en materia nuclear y ha enviado una flotilla naval hacia su costa.
Trump declaró la semana pasada que Irán estaba “hablando en serio”, mientras que el principal responsable de seguridad iraní, Ali Larijani, afirmó que se están efectuando gestiones para iniciar negociaciones.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ordenó la apertura de conversaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear de la República Islámica, tras los comentarios optimistas de Trump sobre un posible acuerdo que evitaría una intervención militar.
El ejército estadounidense trasladó el portaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados a Oriente Medio, una medida que aumentó la presión sobre Irán.
Estados Unidos exige que Irán renuncie por completo al enriquecimiento de uranio, petición que Teherán rechaza, alegando que tiene ese derecho en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual es signatario.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que Irán está “totalmente de acuerdo” con el rechazo a las armas nucleares expresado por Trump y añadió que, a cambio, esperan el levantamiento de sanciones.
Las conversaciones previas entre Araghchi y el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, se habían estancado en la cuestión del enriquecimiento de uranio antes del conflicto de junio.
Países occidentales sospechan que la República Islámica busca dotarse de un arma nuclear, acusación que Teherán niega categóricamente.
Mientras tanto, Turquía intenta facilitar un encuentro entre Witkoff y funcionarios iraníes para iniciar negociaciones que podrían reducir la amenaza de una acción militar estadounidense, según fuentes turcas.
La presión sobre Teherán se intensificó desde principios de enero tras la dura represión de una ola de protestas. La agencia Human Rights Activists News Agency (con sede en Estados Unidos) informó de al menos 6.842 muertos confirmados, en su mayoría manifestantes.
La Unión Europea respondió a la represión catalogando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista, decisión que motivó que Irán convocara a los embajadores de la UE para presentar una protesta.
El líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei, advirtió que cualquier ataque estadounidense podría desembocar en una “guerra regional”.


