2 de febrero de 2026
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Rusia duplicó avances territoriales en Ucrania en enero pese a las conversaciones de paz

Un análisis de la AFP, basado en datos del Institute for the Study of War (ISW) y del Critical Threats Project, señala que en enero las fuerzas del Kremlin lograron uno de los mayores avances mensuales invernales desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, al conquistar 481 kilómetros cuadrados, casi el doble de los 244 km2 tomados en diciembre de 2025, hecho relevante por haberse producido en condiciones climáticas extremas.

La ofensiva tuvo lugar mientras Ucrania afrontaba temperaturas que llegaron a -20 °C, especialmente en Kiev, condiciones que suelen complicar las operaciones militares y favorecer la defensa. A pesar de ello, Rusia mantuvo el impulso ofensivo en un momento en que se reanudaban las conversaciones diplomáticas tras años de estancamiento.

El avance ruso se concentró principalmente en el Donbás, la región oriental que Moscú reclama como anexionada desde septiembre de 2022. El ejército ruso controla casi toda la región de Lugansk y alrededor del 83% de Donetsk, lo que equivale a cerca del 89% del conjunto del Donbás.

En su estrategia negociadora, el Kremlin exige que las fuerzas ucranianas se retiren de las áreas de Donetsk aún bajo control de Kiev, demanda que el presidente ucraniano Volodímir Zelensky ha rechazado con rotundidad, rechazando ceder posiciones defendidas en el frente. Esa diferencia es el principal obstáculo en las conversaciones iniciadas en Abu Dabi con participación de enviados estadounidenses.

Los avances de enero no se limitaron al Donbás: Rusia también profundizó sus incursiones en Dnipropetrovsk, región del centro-este donde había entrado en el verano de 2025, y progresó hacia el sur en la región de Zaporizhzhia. En este frente, las tropas rusas se sitúan ahora a menos de 30 kilómetros de la capital regional, Zaporizhzhia, que antes de la guerra tenía más de 700.000 habitantes.

La aproximación a Zaporizhzhia tiene gran importancia estratégica. Las operaciones en torno a Huliaipole, a 80 kilómetros al este de la capital regional, buscan situar a las fuerzas rusas al alcance de la artillería sobre uno de los principales centros urbanos del sur. Fuentes militares ucranianas calificaron la situación como “intensa”, con brigadas rusas que superan en número a las unidades defensoras.

Asimismo, el ejército ruso avanzó en las regiones de Járkov (Kharkiv) y Sumy, creando múltiples frentes de presión sobre las defensas ucranianas. Este patrón de ofensivas simultáneas parece destinado a dispersar los recursos ucranianos y dificultar la concentración defensiva en sectores clave.

Analistas militares advierten que, en un escenario de desgaste gradual de ambos ejércitos, el ritmo de avance podría acelerarse si las líneas defensivas se resquebrajan por falta de refuerzos o agotamiento de medios. Ucrania afronta crecientes dificultades para movilizar nuevas tropas tras casi cuatro años de conflicto, mientras Rusia mantiene la presión mediante la constante rotación de unidades.

Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Rusia ocupa actualmente alrededor del 19,5% del territorio ucraniano, unas 116.000 kilómetros cuadrados. Aproximadamente un tercio de esa superficie ya estaba bajo control ruso o prorruso desde 2014, incluida la península de Crimea, anexionada por Moscú ese año.

Las conversaciones en Abu Dabi, cuya primera ronda se celebró entre el 23 y 24 de enero, constituyeron el primer encuentro trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos desde el inicio de la invasión a gran escala. Las delegaciones estuvieron encabezadas por responsables de defensa y seguridad nacional, con la mediación de Emiratos Árabes Unidos.

Se prevé una nueva serie de reuniones esta semana en Abu Dabi, donde las delegaciones informarán a sus líderes sobre los progresos o estancamientos. El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y Jared Kushner participaron en contactos previos con Vladimir Putin en Moscú y con Zelensky en Davos, en intentos de acercar posiciones antes del encuentro trilateral.

No obstante, las expectativas de un avance significativo en las negociaciones son limitadas. La aceleración de los avances territoriales rusos en enero indica que el Kremlin busca consolidar su posición negociadora mediante hechos consumados sobre el terreno, una táctica habitual en negociaciones en tiempo de guerra.

Mientras se desarrollan las conversaciones, Rusia ha mantenido una campaña de ataques con drones y misiles contra la infraestructura energética ucraniana, que ha dejado a millones sin electricidad ni calefacción en pleno invierno. Aunque se notificó una pausa en los bombardeos inmediatamente antes de la ronda prevista esta semana, el patrón de ataques sistemáticos se ha mantenido desde octubre de 2025.

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