La noche del martes, una colisión entre una lancha rápida que transportaba migrantes y una patrulla de la guardia costera griega cerca de la isla de Quíos dejó al menos 14 fallecidos.
En el lugar, ambulancias y equipos de emergencia trasladaron a los sobrevivientes al hospital; entre ellos había 11 menores y dos agentes heridos. Las autoridades no confirmaron cuántas personas viajaban en la embarcación y la búsqueda continuaba.
La guardia costera no facilitó detalles sobre las circunstancias exactas del choque ni sobre la identidad de los fallecidos u otros ocupantes del bote.
Michalis Giannakos, portavoz de los trabajadores hospitalarios públicos de Grecia, informó que el personal del hospital permanecía en alerta máxima ante la posibilidad de recibir más víctimas y señaló en declaraciones a Open TV que varios heridos precisaban intervenciones quirúrgicas.
Grecia forma parte de una de las principales rutas migratorias hacia la Unión Europea, utilizada por personas procedentes de Oriente Medio, África y Asia. Las travesías entre la costa turca y las islas del este del mar Egeo suelen ser cortas pero peligrosas, con accidentes mortales frecuentes.
En diciembre, la Unión Europea puso en marcha una reforma migratoria destinada a agilizar deportaciones y aumentar las detenciones, en el marco de un endurecimiento de los controles fronterizos y la aplicación de la ley.
Los accidentes mortales de migrantes en el mar se repiten con frecuencia. Según Euro News, uno de los episodios más recientes ocurrió al sur de la isla de Creta en diciembre pasado, cuando una embarcación volcó a 48 millas náuticas.
El buque fue localizado medio sumergido por un carguero de bandera turca, lo que motivó un amplio operativo de rescate con participación de la Guardia Costera, Frontex, helicópteros y aviones.
Durante esa operación se lograron rescatar a dos personas. Al concluir la búsqueda, las autoridades confirmaron que no quedaban personas desaparecidas y no encontraron indicios de más ocupantes en la embarcación.
No obstante, las tragedias vinculadas a Grecia también ocurren fuera de las rutas marítimas y fuera del país. Días atrás, siete aficionados del PAOK de Salónica murieron en un grave accidente de tráfico en Rumania cuando la furgoneta en la que viajaban se estrelló.
La investigación tomó un giro inesperado cuando la empresa de alquiler afirmó que el vehículo, un modelo 2017, no contaba con asistente de cambio de carril, desmintiendo versiones iniciales que atribuían el siniestro a una falla en ese sistema.
De los diez ocupantes de la furgoneta, tres sobrevivieron porque estaban sentados junto a la ventana del lado derecho (lado del pasajero) en la parte trasera. Los demás pasajeros, entre ellos dos heridos, se encontraban en las filas centrales y traseras; en una de esas filas viajaban cuatro personas, por encima de la capacidad permitida del vehículo.
(Con información de AP y EFE)


