El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, lanzó un ultimátum a Ucrania: si el lunes no se restablece el flujo de petróleo ruso hacia su país, ordenará la suspensión del suministro eléctrico de emergencia a Ucrania.
La medida responde al corte del oleoducto Druzhba, la principal vía de transporte de petróleo ruso hacia Europa Central, interrumpido desde el 27 de enero tras un ataque en el oeste de Ucrania.
El Druzhba, que transporta alrededor de dos millones de barriles diarios, dejó en situación crítica a Eslovaquia y Hungría, los dos países de la UE con mayor dependencia del petróleo ruso; ambos gobiernos han exigido a Kiev la reanudación inmediata del flujo.
Fico atribuyó la crisis al daño en el oleoducto y acusó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de actuar con hostilidad hacia Eslovaquia por no apoyar la guerra.
El primer ministro afirmó además que, tras el cese del suministro de gas y ahora del petróleo, el país sufre mayores pérdidas y problemas logísticos.
Fico recordó que Eslovaquia ha brindado ayuda humanitaria desde el inicio del conflicto, ha acogido a unos 180.000 ucranianos y ha mantenido reuniones bilaterales de alto nivel.
Sin embargo, advirtió que no aceptará una relación “unidireccional” y subrayó la soberanía y el orgullo nacional del país.
La posición de Eslovaquia recibió el respaldo del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, quien también amenazó con cortar el suministro eléctrico a Ucrania si no se restablece el tránsito de petróleo.
Orbán señaló que una parte importante de la electricidad ucraniana procede de Hungría y que la interrupción del suministro podría generar problemas graves en Ucrania.
El conflicto energético pasó al plano político cuando Eslovaquia y Hungría bloquearon un préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea destinado a Ucrania, argumentando riesgos para su seguridad energética.
Especialistas indicaron que Eslovaquia aportó el 18% de las importaciones récord de electricidad de Ucrania el mes pasado; el operador Ukrenergo registró que Eslovaquia cubre el 17% de esas importaciones y Hungría el 45%.
En este contexto, los ataques rusos continuos contra la infraestructura energética ucraniana han dejado a millones de personas sin electricidad durante el invierno.
Desde octubre pasado, los bombardeos han destruido plantas y redes de transmisión, provocando apagones prolongados y una mayor dependencia de las importaciones eléctricas desde la UE.
Eslovaquia y Hungría solicitaron a Croacia el uso del oleoducto Adria como ruta alternativa, pero el ministro de Economía croata, Ante Susnjar, rechazó la petición.
El trasfondo evidencia una fractura en la Unión Europea sobre la estrategia frente a Rusia y la dependencia energética de algunos miembros: mientras la mayoría del bloque ha reducido drásticamente las compras de energía rusa desde el inicio de la guerra, Hungría y Eslovaquia mantienen vínculos energéticos con Moscú.
(Con información de Europa Press, Reuters y Político)

