Buenos Aires, 21 de febrero – Mientras la CGT concentra sus esfuerzos en la judicialización de la reforma laboral que el Senado proyecta convertir en ley el viernes próximo, sectores sindicales más combativos, encabezados por la UOM, acordaron convocar un paro de 24 horas con 12 horas de movilización para esa misma jornada y formalizarán un pedido a la conducción central para que adhiera a la medida.
“El martes por la tarde se realizará una reunión del Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) y vamos a confirmar la decisión de un paro y movilización: 24 horas de paro con 12 de movilización. Ese día definiremos los detalles de la modalidad y se lo propondremos a la CGT”, informó una fuente del espacio a la Agencia Noticias Argentinas.
Ese esquema de paro y movilización es la misma táctica de presión que este bloque sindical viene empleando frente a los sectores dialoguistas que lideran la central de la calle Azopardo.
En esa línea, la UOM, Aceiteros y Pilotos, junto a gremios pertenecientes a las dos CTA como ATE, desafiaron a la conducción cegetista al agregar una movilización al paro general convocado la semana pasada por la CGT, que en un principio no incluía marcha. También realizaron concentraciones contra la reforma laboral en ciudades como Córdoba y Rosario.
Por su parte, la conducción de la CGT accedió la semana pasada al reclamo de los sectores combativos y convocó al paro general que se llevó a cabo el jueves último. No obstante, no precisó cómo continuará la estrategia de resistencia frente a la reforma más allá de las acciones judiciales para intentar declarar la ley inconstitucional.
Co-titular de la CGT: “Vamos a judicializar la ley en su totalidad, es inconstitucional”
En ese sentido, el co-titular de la central, Jorge Sola, afirmó que existen posibilidades de nuevas medidas de fuerza, aunque dijo que la modalidad aún no está definida. Sola fue uno de los dirigentes que en privado le reprochó al titular de la UOM, Abel Furlán, haber “corrido por izquierda” a la conducción.
De este modo, la cúpula de la CGT deberá decidir cómo continuar con su estrategia en un contexto de fuerte tensión interna con los sectores críticos, próximos al kirchnerismo, mientras intenta mantener un delicado equilibrio en su relación con el Gobierno sin romper definitivamente los lazos.

