La derrota del domingo ante Vélez (1-0) en el estadio José Amalfitani no solo confirmó la tercera caída consecutiva de River en el torneo local, sino que también generó dudas sobre el futuro del ciclo de Marcelo Gallardo.
El gol tempranero de Manuel Lanzini marcó el rumbo del encuentro: pese a dominar la posesión en varios tramos, River volvió a tener dificultades para generar ocasiones claras y contundentes. El resultado amplió una racha negativa de tres tropiezos seguidos en el campeonato y cuatro partidos sin victorias.
Tras el partido comenzaron a circular versiones según las cuales Gallardo estaría evaluando su continuidad al frente del equipo. No se trata de una decisión tomada, sino de una reflexión interna que adquiere relevancia por la trayectoria del entrenador desde su llegada en 2014, cuando inició una etapa con numerosos títulos internacionales y momentos destacados.
El plantel fue citado a entrenarse el lunes por la tarde para el primer reencuentro tras la derrota, donde se esperan señales sobre el rumbo futbolístico y anímico del equipo. El respaldo dirigencial, por ahora, se mantiene reservado, mientras el vestuario intenta procesar un presente inesperado.
La percepción general es que el margen de error se redujo y que cada partido adquiere mayor trascendencia en un contexto de resultados adversos.

