Kim Jong-un fue reelegido como secretario general del gobernante Partido de los Trabajadores de Corea del Norte durante el noveno congreso del partido, una decisión que consolida formalmente su control sobre el poder político y militar y que da inicio a una etapa orientada a reforzar la disuasión nuclear, redefinir la estrategia de defensa y establecer la hoja de ruta para los próximos años.
La reelección fue aprobada en la cuarta jornada del congreso por unanimidad de los delegados, según informó la Agencia Central de Noticias de Corea.
El partido señaló que el nombramiento refleja la “voluntad inquebrantable” de sus miembros y destacó a Kim como el dirigente capaz de encarnar la fortaleza del Estado norcoreano.
En el informe oficial se afirmó que “la disuasión bélica del país, con las fuerzas nucleares como eje central, ha mejorado radicalmente y nuestro Estado ha avanzado dinámicamente hacia la prosperidad, garantizando así el futuro del país y de su pueblo a pesar de los duros desafíos de la historia”.
El congreso, el máximo órgano de decisión política del régimen, reúne a cerca de 7.000 participantes entre delegados y observadores y se celebra, de manera ordinaria, una vez cada cinco años. En este espacio se definen las grandes directrices del Estado, desde los planes económicos y sociales hasta las prioridades militares. De acuerdo con la información difundida por el propio partido, la reunión también incluyó la revisión de las normas internas de la organización, aunque no se ofrecieron detalles sobre los cambios aprobados.
Durante la sesión de apertura, Kim planteó que el régimen enfrenta “difíciles y urgentes tareas históricas” en materia económica y social.
“Hoy, nuestro partido se enfrenta a difíciles y urgentes tareas históricas de impulsar la construcción económica y el nivel de vida del pueblo, y de transformar todos los ámbitos de la vida estatal y social lo antes posible”, afirmó Kim Jong-un en su discurso ante los delegados.
La reunión tiene un peso estratégico adicional porque, según adelantaron las autoridades del partido, el congreso servirá para presentar la siguiente fase del programa nuclear norcoreano y una mayor sofisticación de la disuasión militar.
En el último congreso, celebrado en 2021, Kim reconoció que se habían cometido errores “en casi todas las áreas” del desarrollo económico, al tiempo que ordenó reforzar las capacidades nucleares como pilar central de la seguridad nacional.
La atención internacional se centra ahora en la postura que adoptará el régimen frente a Seúl y Washington, en medio de la tensión regional y del fortalecimiento de los vínculos militares entre Corea del Norte y Rusia.
Según antecedentes difundidos por el régimen, miles de soldados norcoreanos habrían sido desplegados para apoyar a Moscú en su guerra contra Ucrania.
El partido describió los últimos años de gobierno de Kim Jong-un como un período de “cambios trascendentales”, destacando la construcción de fuerzas armadas “plenamente preparadas para cualquier forma de guerra” y con capacidad para responder de manera autónoma ante eventuales agresiones.
En el informe, el régimen afirmó que Kim Jong-un “es el estadista más destacado que ha realizado grandes hazañas ante el país y la revolución” y “la única persona que puede representar el poderío y la invencibilidad” de la República Popular Democrática de Corea.
Además de las definiciones políticas y militares, el congreso establece los lineamientos generales de la gestión estatal para los próximos años, incluyendo programas de construcción, desarrollo industrial y control social. Como en ediciones anteriores, las autoridades anticiparon que al cierre del encuentro se realizará un desfile militar en Pyongyang para exhibir el poderío de las fuerzas armadas y los avances tecnológicos en materia de armamento.
(Con información de EFE y AFP)

