13 de marzo de 2026
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Método Harvard para mejorar la memoria y evitar olvidos diarios

La preocupación por los olvidos asociados a la edad es frecuente entre los adultos. Especialistas de Harvard Health Publishing indican que hay métodos sencillos y avalados por la ciencia para fortalecer la memoria. Neurólogos de esa institución recomiendan técnicas prácticas orientadas a cuidar la función cognitiva y reducir los olvidos del día a día.

Según Harvard Health Publishing, las estrategias principales para mejorar la memoria son la repetición verbal, la visualización, la agrupación de la información en bloques, la escritura a mano, el uso de recordatorios organizados y la aplicación de pistas visuales o verbales.

Adoptar un estilo de vida saludable —incluyendo sueño adecuado, alimentación equilibrada, hidratación, actividad física y estimulación mental— es esencial para preservar la memoria y disminuir los olvidos vinculados al envejecimiento.

El equipo de Harvard Health Publishing explica que los lapsos leves de memoria tienden a ser normales con la edad. Olvidar por qué se entró a una habitación o perder el hilo de una conversación es habitual; muchos episodios responden a la sobrecarga de información y a cambios cerebrales propios del envejecimiento.

El doctor Andrew Budson, jefe de neurología cognitiva y del comportamiento en el Hospital Brigham and Women’s, subraya la importancia de distinguir entre olvidos benignos y señales de alarma. Despistes ocasionales, como no recordar un nombre de inmediato, suelen ser normales y no indican necesariamente un problema serio. Si los lapsos se repiten de forma persistente o afectan significativamente la vida diaria, conviene consultar a un médico.

Técnicas recomendadas para reforzar la memoria

Una técnica eficaz es la repetición verbal. Budson afirma: “Garantiza que el cerebro procese la información lo suficiente como para poder repetirla”. Repetir en voz alta nombres, datos o tareas ayuda a asimilar información nueva y a memorizar listas.

La visualización consiste en asociar datos nuevos con imágenes familiares. Por ejemplo, imaginar a una persona llamada Rosa sosteniendo un ramo de rosas facilita recordar su nombre. Este vínculo entre información y referencia conocida mejora la retención.

Agrupar la información implica dividir listas extensas —como números de teléfono o artículos de compra— en bloques pequeños y organizados. Esta técnica reduce la carga sobre la memoria y facilita el recuerdo al clasificar los elementos por categorías.

Escribir a mano favorece un procesamiento más profundo de la información. “Tomar apuntes por escrito te obliga a procesar y comprender la información, organizar los puntos importantes y plasmarlos concisamente en papel. Cada uno de estos pasos te ayuda a recordar mejor la información”, destaca Budson. Escribir estimula la comprensión, mientras que tipear puede limitarse a una transcripción mecánica.

Organizar recordatorios en calendarios, agendas o dispositivos móviles ayuda a gestionar citas y tareas y alivia la carga de la memoria. Revisar las listas anotadas varias veces al día refuerza la información.

El uso de pistas también es útil: describir en voz alta un dato olvidado o colocar objetos visibles como recordatorios puede prevenir despistes. Por ejemplo, dejar una factura junto al ordenador puede ser suficiente para no olvidar un pago pendiente.

Hábitos de vida que protegen la memoria

Además de las técnicas puntuales, un estilo de vida saludable es clave para preservar la memoria a largo plazo. Harvard Health Publishing recomienda dormir al menos siete horas por noche, mantener una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales, evitar el consumo excesivo de alcohol y cannabis, y asegurar una hidratación adecuada.

La actividad física también es importante. Se sugiere acumular al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana —por ejemplo, caminar a paso rápido— para favorecer la salud cerebral. Participar en actividades sociales y ejercitar la mente, como aprender algo nuevo con regularidad, estimula el cerebro y refuerza la memoria en la madurez.

Aunque la mayoría de los olvidos relacionados con la edad son inofensivos, algunos casos requieren evaluación médica. Si los lapsos de memoria aumentan en frecuencia o interfieren con la vida cotidiana, Harvard Health Publishing aconseja consultar a un especialista. Algunas causas tratables incluyen deficiencias de vitaminas, efectos adversos de medicamentos, insuficiente descanso o estrés. Detectar estos factores a tiempo permite un diagnóstico y tratamientos que mejoren la función cognitiva.

Mantener hábitos saludables y aplicar métodos sencillos contribuye a mejorar la memoria cotidiana. Un entorno favorable y la constancia en estas prácticas ofrecen un apoyo efectivo al funcionamiento mental con el paso de los años.

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