15 de marzo 2026 – 11:29
El conflicto en Medio Oriente ha impulsado los precios del petróleo y encarecido los combustibles en Estados Unidos; desde el inicio de la guerra los precios han aumentado alrededor de un 24% y ese incremento empieza a reflejarse en los costos de alimentos, transporte y pasajes aéreos.
El efecto ya llega al bolsillo de los consumidores: en algunas ciudades el precio de la gasolina subió varias decenas de centavos en pocos días y se acerca nuevamente al umbral de u$s4 por galón, un nivel que históricamente genera presión política y económica.
Analistas advierten que el alza del combustible podría trasladarse a otros sectores: el encarecimiento del transporte puede elevar los precios de los alimentos y también aumentar el costo de los fertilizantes utilizados en la producción agrícola.
El incremento también afecta a la industria aérea, donde el combustible es uno de los mayores gastos operativos; varias aerolíneas han comenzado a ajustar las tarifas de los pasajes en respuesta al aumento del petróleo.
En el ámbito político, la subida de la gasolina complica las promesas del presidente Donald Trump de reducir los costos de energía para los consumidores. En diciembre pasado, el precio promedio del combustible había descendido por debajo de los US$3 por galón, algo que no se veía desde hace varios años.




