La inflación mayorista se desaceleró con fuerza.
La inflación mayorista y la minorista, por caminos distintos: ¿cómo impacta el dólar en cada uno?
El comportamiento del IPIM mostró una divergencia respecto del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que acumula nueve meses sin desacelerarse. La consultora Econviews manifestó escepticismo sobre un alivio en la inflación minorista, al considerar que no existen anclas cambiarias efectivas.
Sobre el efecto de un dólar “calmo” en el IPC, Libman indicó que la suba de precios sería aún mayor si el tipo de cambio hubiese avanzado, y aclaró que actualmente “no hay ancla cambiaria”, a diferencia del período en que el Banco Central aplicaba un “crawling peg” del 1%.
Caamaño señaló que parte de lo observado en el IPC responde al traslado del ajuste del tipo de cambio del segundo semestre de 2025, que se nota en actividades como el ocio, cuyos precios se actualizan en temporada cuando aumenta la demanda.
Además, explicó que la carne, en una economía más abierta, se volvió más transable y por eso también tiende a ajustarse con relativa rapidez, aunque con las particularidades del ciclo ganadero.
Es importante recordar que el IPC y el IPIM miden componentes distintos: el IPC incluye una canasta con muchos servicios no transables, mientras que el IPIM tiene mayor peso de bienes transables, lo que lo hace más sensible a los movimientos del dólar.
En los últimos 12 meses, la inflación mayorista acumuló 25,6%, mientras que la suba del IPC fue de 33,1% en el mismo período.
Los costos de la construcción también se desaceleraron
El INDEC informó que los costos de la construcción aumentaron 1,9% en febrero, por debajo del 2,3% registrado en el mes anterior. Los gastos generales treparon 4,4%, con subas destacadas en contenedores y en el alquiler de camionetas.




