Las advertencias recientes sobre supuestos riesgos de aplicar perfume en el cuello han preocupado a usuarios que temen daños en la tiroides o alteraciones hormonales. No obstante, especialistas en dermatología y endocrinología señalan que no existe evidencia científica de un daño directo a la glándula; sí recomiendan tomar precauciones al usar fragancias sobre la piel.
Aplicar colonia en el cuello no implica un riesgo concreto para la tiroides. Según expertos, no hay conexión anatómica directa entre la superficie de la piel en esa zona y la glándula interna, ni estudios que relacionen ese hábito con pérdida de función hormonal. Los riesgos más probables provienen de reacciones cutáneas o de la composición química de las fragancias, no de un efecto directo sobre órganos internos.
El origen del mito de que el perfume afecta la tiroides por una absorción acelerada en el cuello proviene sobre todo de mensajes difundidos por influencers y redes sociales. Esos relatos aluden a una supuesta “piel vascular” del cuello como vía para que los químicos penetren y alteren las hormonas, pero carecen de respaldo científico.
Qué dicen los especialistas sobre aplicar colonia en el cuello
Dermatólogos y endocrinólogos coinciden en que no existe una vía anatómica que permita una absorción directa hacia la tiroides tras aplicar perfume en el cuello. Como explica la endocrinóloga Kathleen Wyne, los compuestos que absorbe la piel pasan al torrente sanguíneo antes de poder afectar órganos internos; además, entre la piel y la glándula hay varias capas de tejido y músculo que dificultan cualquier tránsito directo.
La piel del cuello está separada de la glándula por tejidos y no existe un canal entre la superficie cutánea y el sistema hormonal tiroideo. La absorción cutánea de ingredientes de fragancias suele ser sistémica y, en la mayoría de los casos, las concentraciones detectadas en el organismo son bajas.
Aunque no se ha demostrado un riesgo interno grave para la tiroides, los especialistas advierten que la aplicación repetida de perfume en el cuello puede causar problemas dermatológicos. La piel en esa área es más fina y reactiva, y la exposición continua a fragancias puede provocar sensibilización y dermatitis alérgica de contacto.
Además, al estar el cuello más expuesto al sol, ciertos componentes de las fragancias pueden aumentar el riesgo de hiperpigmentación en personas susceptibles. Por ello, los expertos recomiendan aplicar fragancias en zonas con piel más gruesa, como las muñecas, o rociarlas sobre la ropa para reducir el riesgo de irritación, alergia o manchas.
Disruptores endocrinos en fragancias y sugerencias para reducir riesgos
El debate sobre el riesgo de las fragancias se centra en la presencia de posibles disruptores endocrinos, como los ftalatos, compuestos que en estudios han mostrado capacidad para interferir con el equilibrio hormonal.
También se señalan como potenciales disruptores los parabenos y otros ingredientes sintéticos empleados en productos de cuidado personal, aunque sus concentraciones estén sujetas a regulación.
Una revisión científica reciente advierte que compuestos como ftalatos, parabenos y bisfenoles pueden ingresar al cuerpo por absorción cutánea o inhalación y alterar procesos hormonales clave, incluida la síntesis y señalización hormonal.
Estos ingredientes a menudo aparecen en etiquetas genéricas como “fragancia” o “parfum” y pueden estar presentes en distintos productos sin figurar de forma detallada. La dificultad para identificarlos y la exposición acumulada generan preocupación, pues la evidencia sugiere que sus efectos pueden depender de la duración y la combinación de exposiciones, un tema que aún se investiga.
Cómo reducir la exposición a químicos en productos de cuidado personal
Para disminuir riesgos, los especialistas aconsejan elegir fórmulas sin fragancia y priorizar marcas transparentes sobre sus ingredientes. Es importante diferenciar entre “sin fragancia” (fragrance-free) y “sin perfume” (unscented), ya que “unscented” puede incluir ingredientes enmascaradores que siguen siendo activos.
Los disruptores endocrinos no están presentes únicamente en fragancias: también pueden encontrarse en envases, muebles y otros objetos cotidianos. Ante esta exposición generalizada, los expertos recomiendan decisiones informadas y rutinas sencillas para quienes desean limitar su contacto con estos compuestos.
El uso habitual de colonia forma parte de la identidad de muchas personas y, en ausencia de efectos evidentes, no existe motivo para una alarma inmediata. Sin embargo, quienes tienen piel sensible o prefieren reducir su exposición a químicos pueden aplicar la fragancia en zonas menos vulnerables, usarla sobre la ropa o elegir productos con formulaciones más simples y mayor transparencia en sus ingredientes.

